Puntos clave de la noticia:
- Bitcoin analiza una propuesta llamada BIP-361 que busca congelar 6,9 millones de monedas en wallets antiguas para resistir ataques cuánticos.
- El plan de tres fases incluye deshabilitar firmas antiguas y podría hacer permanentemente inutilizables los fondos no migrados tras una fecha límite.
- La comunidad rechaza la propuesta argumentando que congelar fondos ajenos viola el principio fundamental de soberanía sobre los propios activos.
El mundo del desarrollo de Bitcoin está en una de sus discusiones más delicadas en años. En abril de 2026, un grupo de desarrolladores encabezado por el cypherpunk Jameson Lopp presentó la propuesta BIP-361, un esquema de actualización diseñado para proteger la red frente a la amenaza que representan las computadoras cuánticas. El problema de fondo: aproximadamente el 34% del suministro total de Bitcoin, unos 6,9 millones de monedas, permanece en direcciones antiguas vulnerables a este tipo de ataques, incluyendo wallets atribuidas a Satoshi Nakamoto.
La propuesta se apoya en un trabajo ya presentado, BIP-360, que introdujo un tipo de dirección más segura denominada Pay-to-Merkle-Root (P2MR), comparable a Taproot pero con mayor resistencia criptográfica. Los desarrolladores la presentan como una actualización blanda que no altera el funcionamiento actual de la red.
El Plan de Tres Fases Divide a la Comunidad de Bitcoin
El esquema prevé una transición gradual. En una primera etapa, se prohibiría el envío de nuevos fondos a direcciones antiguas. Cinco años después de la activación, esas firmas podrían deshabilitarse por completo, dejando los fondos no migrados permanentemente inaccesibles. Una tercera fase contempla un mecanismo de recuperación basado en pruebas de conocimiento cero para usuarios que aún conserven sus claves.
Los promotores del plan argumentan que congelar monedas inactivas funciona como un incentivo de actualización. Sostienen también que, si una computadora cuántica lograra vulnerar direcciones antiguas y robar fondos masivamente, el daño a la confianza en Bitcoin sería irreparable.
Fuera del debate sobre BIP-361, el desarrollador Olaoluwa Osuntokun presentó un prototipo independiente que permite recuperar fondos mediante pruebas zk-STARK sin exponer claves privadas. El sistema opera en aproximadamente 50 segundos en una computadora convencional, utiliza 12 GB de RAM y genera un archivo de prueba de 1,7 MB.
Soberanía Financiera Contra Protección del Protocolo
La respuesta de la comunidad de Bitcoin fue inmediata y mayormente crítica. El argumento central es que ningún desarrollador ni grupo debería tener capacidad de bloquear los fondos de otro usuario. El principio «not your keys, not your coins» implica, según los críticos, que quien controla sus claves conserva sus monedas sin condiciones ni plazos.

Phil Geiger, de Metaplanet, resumió la contradicción con precisión: «Tenemos que robarle el dinero a la gente para evitar que se lo roben«. La preocupación de fondo es que establecer un precedente de congelamiento abre la puerta a intervenciones futuras bajo distintas justificaciones. BIP-361 sigue siendo una propuesta sin implementación activa.





