La discusión sobre el gasto en ciberseguridad dejó de girar alrededor del perímetro corporativo. La adopción de agentes autónomos introduce un modelo operativo en el que las decisiones de ejecución —pagos, despliegues, consultas a datos— ocurren sin intervención humana y a una velocidad que ningún equipo de seguridad puede revisar manualmente.
El sector cripto no es un espectador del cambio: la infraestructura de billeteras, contratos y cuentas inteligentes es el entorno donde los agentes encuentran menos fricción para operar.
Sostengo que la industria debe tratar la seguridad de agentes de IA como una línea de capital permanente y no como una función accesoria de la experiencia de usuario ni como una auditoría posterior a un incidente.
Gartner proyecta un crecimiento del 12,5% en el gasto en ciberseguridad global para 2026, hasta 240.000 millones de dólares, y JPMorgan estima que el gasto incremental asociado a IA podría superar los 430.000 millones en tres años. Un 59% de las organizaciones declara planes de aumentar su presupuesto de seguridad, una proporción que creció respecto del año previo.
El orden de prioridades también cambió
Por primera vez, la protección de LLM y la seguridad de aplicaciones de IA superan a la seguridad de cloud como principal área de crecimiento presupuestario planificado. Gartner calcula que el mercado de “Securing AI” alcanzará 4.800 millones de dólares en 2027, con un crecimiento interanual del 68,7%, y cerca de 7.700 millones en 2028.
El segmento de control de uso de IA es el de mayor expansión. Para un exchange, un custodio o un protocolo DeFi, el control de uso no es una categoría abstracta: define qué agentes pueden invocar funciones de contrato, con qué límites de valor y bajo qué condiciones de autenticación.
Una encuesta de Palo Alto Networks sobre 2.930 responsables de seguridad encontró un promedio de 109 identidades de máquina por cada identidad humana, de las cuales 79 corresponden a agentes de IA. Las organizaciones esperan un crecimiento del 85% en población de agentes durante los próximos doce meses.
La gestión de identidades no humanas (NHI) cubre autenticación, autorización de grano fino, ciclo de vida y acceso privilegiado. En cripto, cada identidad de máquina es, operativamente, una clave capaz de firmar transacciones con consecuencias económicas inmediatas e irreversibles.
La industria cripto lleva ventaja involuntaria en la construcción de primitivas para agentes. Las cuentas inteligentes bajo ERC-4337, las claves de sesión con permisos acotados, los paymasters y los esquemas de firma por umbral permiten delegar capacidad de ejecución sin entregar control total de la clave maestra.
La arquitectura resuelve parte del problema de autorización, pero no el de gobernanza de agentes. Una clave de sesión con límite de gasto diario no responde preguntas sobre intención, desvío de comportamiento ni revocación en tiempo real cuando el agente opera fuera de política. La pieza faltante es un motor de políticas que evalúe cada invocación contra reglas de negocio y no exclusivamente contra umbrales numéricos.
Reco documentó 21.000 agentes desconocidos en un único cliente Fortune 100, una cifra que ilustra el problema de inventario. En cripto, un agente desconocido equivale a un firmante desconocido con acceso a una billetera cripto operativa.
La observabilidad en tiempo de ejecución aplicada a agentes requiere registrar intención, contexto de invocación, herramientas utilizadas y resultado, con retención suficiente para reconstruir una disputa o un incidente. Sin inventario y sin trazabilidad, la superficie de ataque se vuelve indeterminada.
El financiamiento de las capacidades descritas exige cambios en la mecánica presupuestaria. Omdia encontró que un 45% de los líderes de TI utilizó un presupuesto independiente para proyectos de agentes de IA en 2025, y un 36% de los responsables de identidad recurrió a una partida separada de IA para financiar seguridad de identidad de agentes.
Las estructuras cripto —tesorerías de protocolo, grants, comités de riesgo— no están diseñadas para sostener una línea operativa recurrente. Una auditoría de contratos es un gasto puntual con alcance definido; la gobernanza de agentes es un costo continuo de operación.
Confundir ambos modelos produce coberturas parciales, dependencia de proveedores sin contrato de nivel de servicio y presupuestos que se agotan antes de cubrir el ciclo de vida completo del agente.
Akamai lanzó entornos sellados donde el código generado por agentes se ejecuta sin tocar sistemas de producción. El equivalente cripto existe en forma de simulación de transacciones previa a la firma, entornos aislados basados en TEE y forks de estado para pruebas. La diferencia es de alcance: la simulación verifica resultado esperado, no cumplimiento de política.
Un agente puede producir una transacción que simula correctamente y, aun así, violar el mandato de su operador. La combinación de sandbox de ejecución, atestación de enclave y registro firmado de decisiones cubre parte del gap, pero exige inversión en ingeniería que pocos equipos cripto tienen asignada de forma explícita.
Solo un 35% de las empresas espera aumentar su número de proveedores en 2026, frente a un 51% en 2024, y las plataformas grandes compran capacidades: Palo Alto cerró la adquisición de CyberArk para extender el control de acceso privilegiado a agentes de IA.
En cripto conviven proveedores nativos de custodia y análisis on-chain con firmas tradicionales de seguridad que ingresan al segmento, además de una capa de startups especializadas en seguridad de agentes que todavía no alcanza madurez contractual.
La consolidación de proveedores plantea un riesgo de dependencia para protocolos que hoy operan con presupuestos de seguridad fragmentados entre grants y contribuciones voluntarias.
Mi posición es que la asignación de capital debe resolverse en el nivel de tesorería y gobernanza del protocolo, no en el de la interfaz de la billetera.
Un plan mínimo debería incluir inventario de agentes con propietario y propósito documentados, motor de políticas con evaluación previa a la firma, observabilidad en tiempo de ejecución con retención de logs, separación de custodia de claves entre operador y agente, y respuesta a incidentes con procedimiento de revocación verificable.
DORA, aplicable a entidades financieras de la Unión Europea, ya exige gestión de riesgo de terceros y control de accesos no humanos dentro del perímetro ICT. MiCA incorpora obligaciones de custodia y gobernanza para proveedores de servicios de criptoactivos.
Un exchange que opera agentes de market making o de gestión de tesorería sin cumplimiento normativo documentado enfrenta exposición regulatoria además de exposición operativa. La discusión de presupuesto deja de ser una decisión de eficiencia y pasa a ser una condición de licencia.





