Puntos clave de la noticia:
- El fundador de Curve, Michael Egorov, propuso un mecanismo de mercado para recuperar deuda incobrable en protocolos DeFi sin recurrir a rescates directos.
- El modelo convierte posiciones deterioradas en instrumentos negociables con perfil similar al de una opción, usando el mercado CRV-long de LlamaLend como piloto.
- La recepción fue mixta: algunos usuarios valoraron el diseño, pero otros cuestionaron si capital sofisticado participaría sin rendimiento inmediato ni subsidios.
Michael Egorov, fundador de Curve, publicó una propuesta para responder al caos generado por el exploit de KelpDAO. Desde el incidente, en el que se perdieron aproximadamente $292 millones en activos y se desencadenó la salida de miles de millones de Aave, la industria DeFi debate quién debe absorber las pérdidas cuando un protocolo acumula deuda sin respaldo suficiente. Lido, Mantle y el propio Aave han contemplado contribuciones directas, préstamos de emergencia y asignaciones de tokens. Egorov propone una ruta distinta: convertir esa deuda en un producto de inversión negociable.
El caso concreto que le sirve de laboratorio es el mercado CRV-long de LlamaLend, que acumuló una deuda incobrable en octubre de 2025 y dejó la bóveda con un déficit de aproximadamente $700.000, impidiendo a los prestamistas retirar sus fondos en su totalidad.
Según Egorov, esos tokens deteriorados no son activos muertos. Si el precio de CRV sube, el colateral puede recuperarse y liquidarse correctamente. Si cae, el respaldo no se deteriora de la misma forma que una posición de deuda tradicional. Eso le otorga a la bóveda una estructura similar a la de una opción, con potencial alcista si el colateral rebota y un piso relativo si no lo hace.

La Respuesta del Mercado Frente al Rescate Socializado
Para hacer ese instrumento negociable, Egorov ya configuró un pool de stableswap en Curve centrado en torno al 71% de solvencia, donde los tokens deteriorados pueden intercambiarse. Los proveedores de liquidez podrían obtener comisiones por swaps y, si la gobernanza lo aprueba, incentivos en Curve (CRV). La propia DAO podría acumular esos tokens a través de comisiones administrativas sin necesidad de un voto de rescate directo.
Dudas a la Propuesta de Curve
La reacción inicial fue dispar. Un usuario señaló que nadie comprará posiciones que no generan rendimiento inmediato. Otro respondió que el instrumento se comporta más como una opción perpetua con descuento y baja exposición a la baja, y describió tres caminos posibles para cualquier usuario: no hacer nada y esperar la recuperación de CRV, vender con descuento ahora, o aportar liquidez al nuevo pool y cobrar comisiones mientras espera.
Un usuario más escéptico cuestionó si capital sofisticado se molestaría en participar si el perfil de pago puede replicarse de forma más barata en otro lugar. El fundador de Curve respondió que el atractivo puede residir en el propio LP del stableswap, cuyo perfil de rendimiento sería diferente y potencialmente más favorable que mantener el token de bóveda directamente.
