Bitcoin cotiza este 9 de agosto en el rango 64.500–64.900 dólares, con una subida aproximada del 1% en la jornada y un avance semanal superior al 3%. BTC logra mantener el nivel psicológico de los 64.000 dólares, aunque la acción del precio sigue encerrada en un rango que se ha ido comprimiendo progresivamente: de los 58.000–66.000 dólares de junio, el mercado ha pasado a moverse en una banda aún más estrecha entre 62.000 y 66.000 dólares durante las últimas semanas.
El dato relevante no es el precio actual, sino lo que los indicadores on-chain y los modelos técnicos están señalando sobre la fase del ciclo en la que se encuentra el mercado.
La Capitulación Más Prolongada Desde FTX
Glassnode, a través de su Bitcoin Cycle Position Heatmap, muestra que 45 métricas de precio de Bitcoin han permanecido en fase de capitulación durante el período más extenso desde el colapso de FTX a finales de 2022. El mapa de calor, que utiliza azul para indicar capitulación y rojo para señalar sobrecalentamiento cerca de los picos, ha mantenido un predominio azul a lo largo de todo 2026.
El cofundador de Glassnode, Rafael Schultze-Kraft, ha señalado que el indicador se encuentra actualmente en «su fase más fría desde FTX: tardía en el mercado bajista, pero todavía no el azul profundo unánime que previamente marcó un suelo».
Esta distinción es clave. El heatmap no está diciendo que el fondo esté confirmado; está diciendo que las condiciones son compatibles con una fase tardía de mercado bajista, pero que la señal definitiva de suelo —esa en la que prácticamente todos los indicadores viran simultáneamente a azul profundo— aún no se ha producido.
El Bitcoin Cycle Composite de Glassnode, que comprime 45 indicadores on-chain en una puntuación única del 0 al 100, se sitúa actualmente en 19,9, en la zona fría reservada para fases de capitulación. Hace tres meses, la mediana del compuesto rondaba 33. El movimiento ha sido rápido y profundo: 41 de los 45 indicadores se encuentran ahora en los dos quintiles más bajos de sus rangos históricos.
Desde CryptoQuant, el Adaptive Sell-side Risk Ratio ofrece una confirmación independiente. Este indicador ha caído a 0,031, situándose en el percentil 3 del ciclo actual de halving (abril 2024-presente). Dicho de otro modo, el ratio es inferior al registrado en el 97% de los días desde el halving. No se trata de una anomalía de un solo día: el ratio ha permanecido por debajo del percentil 25 desde finales de enero, y su media de dos meses se ha mantenido por debajo del 5%.
CryptoQuant describe esta situación como una fase prolongada de compresión y repreciación del mercado.
El Problema de la Confirmación: Lo que Falta para un Suelo Definitivo
La literatura de análisis de ciclos de Bitcoin es clara en un punto: los suelos históricos se han confirmado únicamente cuando casi todos los indicadores viraron a azul profundo de manera simultánea. El panel actual se encuentra «a un paso» de esa señal de capitulación unánime.
Esta cautela no es académica. En los ciclos 2018-2019 y 2022-2023, el ratio de riesgo de venta (sell-side risk) se mantuvo en su límite inferior durante meses. Los precios continuaron moviéndose dentro de rangos amplios y establecieron nuevos mínimos periódicamente durante esos períodos.
El MVRV ratio (Market Value to Realized Value) se sitúa actualmente entre 1,15 y 1,25, significativamente por debajo del pico de octubre de 2025. Aunque esto indica que no hay condiciones de sobrecompra, tampoco se ha observado evidencia de entradas agresivas de capital. El MVRV Z-Score se encuentra en 0,41, sugiriendo que Bitcoin cotiza por debajo de su valor realizado, pero los titulares siguen en posición de beneficio, sin presión significativa para vender.
El porcentaje de suministro en beneficio ha subido al 57,5% desde el mínimo anual del 46,2% registrado el 30 de junio. Sin embargo, históricamente, las salidas de mercados bajistas han requerido que este indicador supere el 64% antes de que pueda confirmarse un cambio de tendencia estructural.
El Patrón Técnico: Una Oportunidad que Requiere Confirmación
En el gráfico diario de Bitcoin se está formando un patrón de hombro-cabeza-hombro invertido (inverse head-and-shoulders). Las características del patrón son:
- Hombro izquierdo: mínimo cercano a 60.000 dólares a principios de junio
- Cabeza: mínimo más profundo en torno a 57.700 dólares a finales de junio o principios de julio
- Hombro derecho: rebote desde aproximadamente 62.500 dólares
- Línea de cuello (neckline): situada actualmente en 66.800 dólares
El desencadenante técnico es claro: una ruptura decisiva por encima de 66.800 dólares confirmaría el patrón, con un objetivo de medida proyectado hacia 76.000 dólares.
Thomas Bulkowski, reconocido experto en patrones chartistas, identifica esta formación como altamente fiable. Según sus datos, extraídos de miles de gráficos a lo largo de años en mercados de renta variable tradicionales, el 71% de estos patrones alcanza su objetivo de precio, con una tasa de fracaso de solo el 11%.
Sin embargo, la advertencia es obligatoria: el patrón sigue siendo «un trabajo en progreso, no una señal confirmada». Solo se activa si el precio supera y se mantiene por encima de la línea de cuello. Los chartistas también señalan que un quiebre por debajo de la media móvil de 50 días, actualmente en 63.321 dólares, sería una señal temprana de que el patrón está perdiendo validez.
ETF: Flujos Robustos que no se Traducen en Precio
La semana finalizada el 7 de agosto, los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos registraron entradas netas de 853,54 millones de dólares, la cifra semanal más alta desde mediados de abril. BlackRock’s IBIT acaparó 693 millones de dólares, el 81% del total.
Este dato, en apariencia positivo, merece un análisis más detallado.
Primero: las entradas de ETF no siempre reflejan un optimismo creciente sobre el mercado cripto en su conjunto. Los analistas de CryptoQuant señalan que nuevas entradas de efectivo, reequilibrios de cartera, movimientos entre ETF o estrategias de basis trade entre ETF y futuros son fuentes posibles de estos flujos. La Coinbase Premium sigue siendo baja, la demanda al contado no se ha recuperado y los mercados de opciones mantienen expectativas alcistas moderadas.
Segundo: los 853 millones de dólares de la semana pasada no han logrado impulsar el precio de manera significativa. Bitcoin se mantuvo alrededor de 64.000-65.000 dólares durante toda la semana. La resistencia en el rango 64.800-65.400 dólares ha rechazado los intentos de avance en múltiples ocasiones.
Tercero: en lo que va de año, los ETF acumulan salidas netas de aproximadamente 4.500 millones de dólares. Esto explica en parte la presión vendedora observada durante el primer semestre del año, cuando Bitcoin cayó un 33% hasta situarse por debajo de 60.000 dólares a finales de junio.
El contexto histórico es ilustrativo: entre abril y octubre de 2025, Bitcoin subió de aproximadamente 75.000 dólares a un máximo histórico de 126.000 dólares. Durante ese período, las entradas semanales en ETF superaron los 1.000 millones de dólares en varias ocasiones. La conclusión es que Bitcoin necesitará flujos consistentemente fuertes para montar un rally de precio significativo.
El Factor Macroeconómico: La Fed como Variable No Resuelta
La Reserva Federal mantuvo los tipos en el rango 3,50%-3,75% en su reunión de julio, completando la quinta pausa consecutiva. Sin embargo, la decisión no fue unánime: tres votos en contra favorecieron una subida de 25 puntos básicos, la primera disidencia hawkish de esta magnitud desde 2016.
El informe de empleo de julio, publicado el 7 de agosto, arrojó un dato de -23.000 empleos, frente a una previsión de +80.000. Además, los datos de mayo y junio se revisaron a la baja en 103.000 puestos de trabajo.
El mercado reaccionó de inmediato. La probabilidad implícita de una subida de tipos en septiembre cayó de aproximadamente 57% a 44%, mientras que la expectativa de tipos sin cambios subió por encima del 60%.

Este cambio es relevante para Bitcoin porque las expectativas de tipos afectan al rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense, al dólar y a las condiciones generales de liquidez. Unos datos de empleo más débiles reducen la presión para que la Fed mantenga una postura restrictiva, lo que en teoría beneficia a los activos de riesgo.
No obstante, el panorama macroeconómico dista de estar resuelto. El dato de IPC de julio, que se publicará el 12 de agosto, se perfila como el catalizador de corto plazo más relevante. Si el IPC resulta superior a lo esperado, o si la Fed adopta un tono hawkish en su simposio de Jackson Hole (27 de agosto), las expectativas de subida de tipos podrían reactivarse rápidamente.
En este contexto, la correlación entre Bitcoin y el S&P 500 sigue siendo un factor a monitorizar. Aunque algunos análisis sugieren que esta correlación ha disminuido a lo largo de 2026, otros datos indican que las correlaciones con el S&P 500 y el Nasdaq han aumentado en períodos recientes.
Según NYDIG, estadísticamente solo alrededor del 25% de los movimientos de precio de Bitcoin pueden explicarse por su correlación con los mercados de renta variable, lo que sugiere que los fundamentales propios del activo siguen teniendo peso.
Señales de Fase Tardía, Sin Confirmación de Reversión
Bitcoin se encuentra en un punto de inflexión que los datos on-chain describen como compatible con una fase tardía de mercado bajista, pero los mismos datos advierten que el fondo definitivo aún no ha sido confirmado.
Los indicadores que apoyan la tesis de que el mercado bajista está cerca de su fin son sólidos:
- La fase de capitulación más prolongada desde FTX, con 41 de 45 métricas on-chain en los dos quintiles más bajos.
- El Adaptive Sell-side Risk Ratio en el percentil 3 del ciclo de halving.
- El porcentaje de suministro en beneficio aproximándose a los umbrales históricos de fondo.
- El patrón de hombro-cabeza-hombro invertido en el gráfico diario, con un objetivo de 76.000 dólares si se confirma la ruptura.
Los indicadores que impiden una conclusión definitiva son igualmente relevantes:
- El heatmap de Glassnode no ha alcanzado el «azul profundo unánime» que históricamente ha marcado los suelos.
- Bitcoin necesita superar 66.800-67.000 dólares para confirmar el patrón técnico alcista, y 82.000-83.000 dólares para confirmar un cambio de tendencia estructural en los marcos temporales superiores.
- Las entradas de ETF, aunque robustas, no se han traducido en impulso de precio y el saldo neto anual sigue siendo negativo.
- La dirección de la política monetaria de la Fed sigue siendo incierta, con el IPC de agosto como primer catalizador relevante.
El mercado se encuentra, por tanto, en una zona de acumulación estructural entre 57.000 y 64.000 dólares. La pregunta no es si Bitcoin está en una fase tardía del ciclo bajista —los datos on-chain indican que sí— sino cuándo y bajo qué condiciones se producirá la confirmación de un nuevo ciclo alcista.
Esa confirmación llegará cuando el precio rompa la resistencia de 66.800 dólares con volumen, cuando los ETF registren flujos positivos sostenidos en el tiempo y cuando la Fed ofrezca una señal clara sobre la dirección de los tipos de interés. Hasta que se den esas condiciones, el mercado permanecerá en esta fase de compresión, a la espera de un catalizador que defina la siguiente dirección.





