Puntos clave de la noticia:
- El senador republicano Thom Tillis condicionó su voto al Clarity Act a que se incluya lenguaje ético que prohíba a funcionarios de la Casa Blanca promover activos digitales.
- Sin Tillis, el proyecto no alcanza los 60 votos necesarios; el senador demócrata Ruben Gallego impone la misma condición desde su bloque.
- Los emprendimientos cripto de la familia Trump superan los $1.000 millones en valor, incluyendo World Liberty Financial y la stablecoin USD1, eje del conflicto de intereses.
El senador republicano Thom Tillis amenazó con votar en contra del Clarity Act si el proyecto no incorpora disposiciones éticas que limiten la capacidad de funcionarios de la Casa Blanca de promover, avalar o emitir activos digitales. Lo que era una negociación interna se transformó en un obstáculo estructural para la legislación cripto más importante que tiene el Congreso estadounidense sobre la mesa.
«Tiene que haber lenguaje ético en el proyecto antes de que salga del Senado, o pasaré de ser uno de los que trabaja en negociarlo a votar en contra», declaró Tillis. El senador integra el Comité Bancario del Senado, instancia que debe analizar el proyecto antes de llegar al pleno, lo que le otorga una posición de bloqueo. Su retiro político a principios del año próximo le quita cualquier incentivo para suavizar la postura.
La Cámara Baja ya aprobó su versión de la Clarity Act en julio. El Senado es ahora el cuello de botella.
Dos Bloques, Una Condición
El senador demócrata Adam Schiff describió el pedido de su bloque como «una prohibición de patrocinar, avalar o emitir activos digitales que aplica a todos los empleados federales», incluido el presidente. La iniciativa es una respuesta directa al portafolio cripto de la familia Trump: World Liberty Financial lanzó la stablecoin USD1, busca una licencia bancaria federal y el conjunto de sus proyectos supera los $1.000 millones en valuación.
Schiff reconoció que hubo avances en las negociaciones, aunque aclaró que el progreso no equivale a resolución. Por su parte, el senador demócrata Ruben Gallego fue más taxativo: sin acuerdo bipartidista sobre el lenguaje ético, no hay proyecto final.
Patrick Witt, principal asesor de política cripto de la Casa Blanca, negocia el texto junto a las senadoras republicanas Cynthia Lummis y Bernie Moreno, lo que indica que la administración participa activamente en lugar de bloquear la Clarity Act.

El Costo de las Demoras en la Clarity Act
La plataforma de predicción Polymarket estima en 46% las probabilidades de que la Clarity Act sea promulgado en 2026. Si la disputa ética no se diluye, el esquema de supervisión compartida entre la CFTC y la SEC que establece el proyecto permanecerá sin resolución, dejando a exchanges y emisores de tokens sin la claridad jurisdiccional que los mercados institucionales requieren para desplegar capital a escala. La disputa sobre el pago de rendimientos en stablecoins es un segundo punto de bloqueo independiente al proyecto.





