Un análisis de las implicaciones para XRP en el ecosistema de pagos globales
La relación entre Ripple y el Banco de Pagos Internacionales (BIS) ha generado un ciclo de atención en el ecosistema cripto durante los últimos meses. La participación de Ripple en grupos de trabajo del BIS y la inclusión de XRP en clasificaciones regulatorias específicas han sido interpretadas por algunos sectores como señales de adopción institucional.
Un análisis de los hechos disponibles sugiere que la relevancia de esta conexión opera en un plano diferente: Ripple ha construido infraestructura técnica alrededor de problemas que el BIS identifica como prioritarios para el sistema financiero global.
Participación en grupos de trabajo del BIS: membresía, no respaldo
El 22 de abril de 2026, Ripple fue incorporado a un grupo de trabajo de nueva creación bajo el Comité de Pagos e Infraestructuras de Mercado (CPMI) del BIS. Este grupo tiene como objetivo mejorar la interoperabilidad de los pagos transfronterizos, abordando ineficiencias estructurales como demoras en la liquidación, costos elevados y falta de transparencia entre sistemas de pago dispares.
Ripple había participado previamente en grupos de trabajo del BIS enfocados en soluciones transfronterizas. Esta trayectoria de participación sitúa a la compañía en mesas de discusión donde se definen estándares para la próxima generación de infraestructura financiera global.
Un aspecto que requiere precisión: la participación en grupos de trabajo no constituye un respaldo institucional. El BIS no ha seleccionado a Ripple como plataforma preferente ni a XRP como activo de liquidación global. La naturaleza de esta participación es consultiva, no contractual ni de adopción formal.
El problema que XRP fue diseñado para resolver
El BIS ha identificado la necesidad de una moneda de terceros con liquidez suficiente para facilitar pagos transfronterizos eficientes. Esta descripción se alinea con la función que XRP desempeña en el modelo de Ripple: un activo puente neutral que reduce la dependencia de sistemas de banca corresponsal fragmentados.
La fragmentación de la banca corresponsal genera ineficiencias operativas. Los bancos mantienen cuentas Nostro en múltiples jurisdicciones, lo que inmoviliza capital y aumenta costos de tesorería. El modelo de Ripple propone XRP como un activo puente que permite liquidación casi instantánea sin requerir múltiples intermediarios bancarios.
El BIS ha descrito la interoperabilidad en tres dimensiones: nivel doméstico, nivel transfronterizo con misma moneda, y nivel transfronterizo con diferentes monedas. Esta última dimensión presenta las mayores complejidades técnicas, de liquidez y regulatorias. XRP está diseñado para operar precisamente en este espacio de mayor complejidad.
Alineamiento técnico: el modelo de liquidación atómica
El XRP Ledger (XRPL) ha implementado un modelo de liquidación atómica que guarda similitudes estructurales con el Proyecto Meridian del BIS. Este modelo asegura que las transacciones se ejecuten en su totalidad o no se ejecuten, eliminando el riesgo de liquidación parcial.
El Proyecto Meridian del BIS demostró en 2025 la liquidación pago-contra-pago (PvP) entre diferentes infraestructuras de pago, con liquidaciones atómicas que eliminan el riesgo de que una parte deposite fondos mientras la otra no entregue el activo.
El XRPL utiliza coordinación determinista, bloqueo condicional de activos y finalidad inmutable. Estos mecanismos coinciden con los objetivos del Proyecto Meridian: proporcionar un modelo operativo para infraestructura financiera que conecte economías basadas en activos tradicionales y digitales.
Clasificación de liquidez bajo Basilea III: implicaciones regulatorias
El 19 de agosto de 2025, una carta oficial del Comité de Basilea identificó a XRP como uno de los activos cripto que cumplen con los criterios de clasificación de liquidez Grupo 2A bajo el marco Basilea III. La lista de activos que cumplen estos requisitos incluye únicamente a Bitcoin, Ethereum, XRP, Solana y Dogecoin.
Esta clasificación tiene implicaciones operativas: los bancos pueden utilizar estos activos para cumplir requisitos de liquidez establecidos por Basilea III. En el caso de XRP, la función propuesta va más allá del cumplimiento normativo: permitiría a los bancos consolidar reservas en un único activo puente, reduciendo la dependencia de múltiples cuentas Nostro y disminuyendo costos de tesorería y cambio de divisas.
Una distinción técnica relevante: la clasificación Grupo 2A no modifica el ponderador de riesgo del 1,250% que Basilea III asigna a los activos cripto no respaldados. Esta ponderación limita la exposición que los bancos pueden mantener en estos activos al 1% del capital Tier 1. Para que XRP funcione como puente de liquidez transfronterizo a escala institucional, sería necesario un cambio en el tratamiento de riesgo de los activos cripto.
Iniciativas de interoperabilidad: SWIFT, Ripple y los proyectos del BIS
El BIS lidera múltiples iniciativas de interoperabilidad transfronteriza que incluyen tanto a SWIFT como a Ripple, además de experimentos como Project Nexus y el programa mBridge de múltiples CBDC.
Project Nexus, del BIS Innovation Hub, busca conectar sistemas de pago instantáneo nacionales para permitir transferencias directas entre redes domésticas de diferentes países. Países como India, Singapur, Malasia, Tailandia y Filipinas han participado en estas discusiones.
La inclusión simultánea de SWIFT y Ripple en estas iniciativas indica que el BIS no está seleccionando una única tecnología o proveedor, sino evaluando múltiples aproximaciones al problema de la interoperabilidad. La estrategia del BIS se orienta hacia la conectividad entre sistemas existentes y emergentes, no hacia la sustitución de unos por otros.
El XRP Ledger como infraestructura para CBDC
Más de 20 países han interactuado con el XRP Ledger como infraestructura para CBDC. Esta adopción no es fortuita: la arquitectura técnica del XRPL, su compatibilidad con el estándar ISO 20022 y su gobernanza neutral lo posicionan como un candidato creíble para la capa de interoperabilidad global de CBDC que el BIS busca desarrollar.

El XRPL está diseñado para conectar diferentes libros de contabilidad y redes de pago mediante el Protocolo Interledger (ILP). Este protocolo permite el movimiento de valor entre sistemas previamente desconectados.
El ILP también ha sido incorporado por la Mojaloop Foundation, una iniciativa de código abierto que promueve pagos instantáneos interoperables, especialmente en mercados emergentes. Esta integración crea vínculos adicionales entre las innovaciones de Ripple y el ecosistema más amplio de organizaciones que trabajan en transacciones transfronterizas.
Intersección estratégica, no adopción formal
El análisis de los hechos disponibles permite extraer las siguientes conclusiones:
- Primero, la participación de Ripple en grupos de trabajo del BIS es consultiva. No existe un respaldo formal del BIS a Ripple como plataforma preferente ni a XRP como activo de liquidación global.
- Segundo, existe una alineación entre los problemas que el BIS identifica como prioritarios y las soluciones técnicas que Ripple ha desarrollado. El BIS examina redes de pago fragmentadas, ineficiencias en liquidación transfronteriza, desafíos de liquidez y la necesidad de mayor interoperabilidad. Ripple ha construido infraestructura alrededor de estos problemas durante años.
- Tercero, la clasificación de XRP como activo de liquidez Grupo 2A bajo Basilea III constituye un reconocimiento regulatorio con implicaciones operativas para los bancos. Sin embargo, el ponderador de riesgo del 1,250% mantiene limitaciones estructurales para su adopción bancaria a gran escala.
- Cuarto, el XRP Ledger comparte modelos de liquidación atómica con el Proyecto Meridian del BIS. Esta coincidencia técnica, junto con la compatibilidad del XRPL con ISO 20022 y su gobernanza neutral, lo posiciona como infraestructura candidata para capas de interoperabilidad de CBDC.
- Quinto, la estrategia del BIS es tecnológicamente neutral. Las iniciativas de interoperabilidad incluyen tanto a SWIFT como a Ripple, junto con proyectos como Nexus y mBridge. El BIS evalúa múltiples aproximaciones al problema de la interoperabilidad, sin seleccionar un proveedor único.
La conexión entre Ripple y el BIS no constituye un respaldo ni una adopción formal. Representa una intersección entre una infraestructura construida durante años y un conjunto de problemas que las instituciones financieras globales consideran prioritarios.





