La capacidad de Tether para congelar USDT en direcciones específicas se ha consolidado como un instrumento central de cumplimiento normativo en el ecosistema de stablecoins. Desde 2023, la empresa ha congelado más de 3.300 millones de dólares en USDT, y solo en el primer semestre de 2026 coordinó con la OFAC el congelamiento de 526 millones de dólares.
Sin embargo, un análisis técnico de los mecanismos subyacentes revela una contradicción operativa: el proceso de congelamiento incorpora un intervalo de tiempo sistemático entre la propuesta pública y la ejecución efectiva, intervalo que puede ser explotado por los titulares de las direcciones objetivo.

Este desfase no constituye un error de programación ni una vulnerabilidad fortuita. Es una consecuencia directa de la arquitectura de gobernanza multisig que Tether emplea para gestionar la función de lista negra en los contratos USDT de Ethereum y Tron. La pregunta que enfrenta el sector no es si este intervalo existe, sino si la industria puede seguir tolerando un mecanismo de cumplimiento que, por diseño, anuncia públicamente sus objetivos antes de poder neutralizarlos.
El mecanismo: dos pasos, un intervalo público
El proceso de congelamiento de USDT opera en dos etapas diferenciadas. Un firmante del multisig wallet presenta una propuesta mediante una llamada submitTransaction() al contrato multisig. Esta transacción es inmediatamente visible en cadena e incluye la dirección objetivo y el tipo de acción (addBlackList). Posteriormente, otros firmantes deben aprobar la propuesta mediante llamadas confirmTransaction(). Una vez alcanzado el umbral de confirmaciones —tres en Ethereum, dos en Tron— la propuesta se ejecuta y la dirección queda congelada.
El componente crítico es que la etapa de propuesta es pública. Cualquier entidad que monitoree el contrato multisig puede identificar la dirección que será congelada antes de que el congelamiento se materialice. El intervalo entre la propuesta y la ejecución constituye lo que BlockSec denomina el «freeze gap».

Los datos empíricos cuantifican este intervalo con precisión. Un análisis de 2.955 eventos de congelamiento en Ethereum y Tron arrojó un tiempo promedio entre propuesta y ejecución de 2 horas, 16 minutos y 15 segundos. BlockSec, analizando 8.293 propuestas ejecutadas entre 2017 y febrero de 2026, reportó una mediana de aproximadamente 5,1 horas en Ethereum y 2,6 horas en Tron. Solo el 5% de los congelamientos se ejecutan en menos de cinco minutos, y menos del 30% en menos de una hora. Esto implica que para más del 70% de los congelamientos de USDT, existe una ventana de al menos una hora entre la propuesta pública y la ejecución.
La evidencia cuantitativa: fondos en movimiento
La existencia de este intervalo no es una abstracción teórica. Los datos de múltiples fuentes documentan transferencias sustanciales ocurridas durante la ventana de congelamiento.

El análisis de los 2.955 eventos de congelamiento identificó que al menos 60 direcciones lograron vaciar completamente sus tenencias de USDT entre la propuesta y la ejecución, totalizando 20,4 millones de dólares. Estas transferencias comenzaron, en promedio, 14 minutos después de la propuesta de congelamiento, y la mayor parte de los fondos se movió en los primeros 15 minutos. Otras 113 direcciones transfirieron una parte de sus activos antes del congelamiento, por un monto aproximado de 35,5 millones de dólares.
El caso más documentado ocurrió en julio de 2026, cuando la OFAC sancionó cuatro carteras de Tron que contenían más de 165 millones de dólares en stablecoins. Tether logró congelar 131 millones, pero aproximadamente 34 millones ya habían sido retirados antes de la confirmación del bloque.
BlockSec, en un análisis más amplio de 8.310 propuestas de congelamiento ejecutadas, estima que el monto total de USDT que escapó al congelamiento asciende a 215,5 millones de dólares, de los cuales 141,7 millones corresponden únicamente a 2025. El escape individual más grande registrado fue de 37,3 millones de dólares en una cartera de Tron, movidos en menos de seis minutos.
Un estudio de BitOK que cubrió el período de mayo de 2024 a mayo de 2026 clasificó 107 eventos como «intercepciones limpias», en los cuales 127,6 millones de dólares salieron de las direcciones objetivo entre la propuesta y la ejecución. Esta cifra representa un incremento de 6,1 veces respecto al período anterior.
Automatización y asimetría informacional
Los patrones observados sugieren que los actores que logran eludir los congelamientos no operan de manera reactiva o casual. El hecho de que las transferencias comiencen en promedio 14 minutos después de la propuesta indica la existencia de sistemas de monitoreo automatizados que rastrean las propuestas del multisig de Tether en tiempo real.
Un artículo de arXiv publicado en marzo de 2026 describe cómo las llamadas de lista negra, al operar como transacciones blockchain estándar, son susceptibles de front-running y ataques MEV (miner-extractable value). Los validadores y productores de bloques ordenan las transacciones según tarifas e incentivos, no según prioridad regulatoria. Una transacción de congelamiento no tiene un carril prioritario. Esta es una propiedad fundamental de las blockchains públicas: el ordenamiento de transacciones es competitivo por diseño.

Si el intervalo de demora es conocido y predecible, los actores sofisticados pueden construir sistemas automatizados para anticiparse a las transacciones de congelamiento. Los MEV bots ya operan de esta manera en otros contextos.
Implicaciones para el cumplimiento normativo
El problema no es que Tether actúe con lentitud en términos absolutos. De hecho, la empresa ha reducido significativamente los tiempos de ejecución. BitOK documentó que la mediana en Ethereum disminuyó de 3 horas y 10 minutos a 1 hora y 46 minutos entre 2024 y 2026. En marzo de 2026, la mediana en Ethereum llegó a cero minutos en algunos períodos, y aproximadamente el 16% de los congelamientos en Ethereum y el 17% en Tron se ejecutaron en menos de dos minutos.
Sin embargo, la reducción de los tiempos medios no elimina el problema estructural. El intervalo persiste porque es inherente al modelo de gobernanza multisig. Tether ha demostrado capacidad para ejecutar congelamientos en bloques individuales cuando coordina operaciones masivas —como el congelamiento de 38,4 millones de dólares en 19 direcciones de Tron en un solo bloque— pero estos casos requieren una coordinación previa que no es viable para todas las situaciones.
El caso de los 37,3 millones de dólares movidos el 5 de junio de 2025 es ilustrativo: el congelamiento tomó 5,7 minutos en atravesar el multisig, pero la transferencia ocurrió dos minutos antes de la aprobación final. Incluso un intervalo de minutos puede ser suficiente.
Tether ocupa una posición institucional inusual
Emite tokens en redes descentralizadas y sin permisos, pero se espera que haga cumplir las mismas obligaciones de cumplimiento que las instituciones financieras tradicionales. Esta tensión genera una paradoja operativa: el poder de congelamiento es centralizado (solo Tether puede ejecutarlo), pero el mecanismo de ejecución está sujeto a las reglas de consenso descentralizadas de las redes subyacentes.
El problema no es resoluble mediante una actualización de software del contrato USDT. Es una consecuencia de cómo funcionan las blockchains públicas. Cualquier solución que otorgue prioridad a las transacciones de congelamiento sobre otras transacciones requeriría modificaciones en la capa de consenso de las redes —una intervención que Tether no puede realizar unilateralmente.
La industria de las stablecoins se enfrenta a una disyuntiva. Por un lado, el congelamiento de activos es una herramienta de cumplimiento indispensable que ha permitido a Tether colaborar con más de 340 agencias de aplicación de la ley en 65 países y ayudar a congelar más de 4.400 millones de dólares en activos. Por otro lado, el mecanismo mediante el cual se implementan estos congelamientos contiene un intervalo sistemático que puede ser explotado.
Los datos son concluyentes: las transferencias previas al congelamiento son un fenómeno recurrente y cuantificable, no una anomalía. La pregunta para los equipos de cumplimiento, los reguladores y los participantes del mercado no es si este intervalo existe, sino cómo gestionar el riesgo operativo que representa.
Las soluciones técnicas existen —monitoreo en tiempo real de propuestas, coordinación de congelamientos en lotes, optimización de los tiempos de firma— pero ninguna elimina el intervalo fundamental entre la visibilidad pública de la intención de congelar y la efectividad del congelamiento en la capa de consenso.
Mientras Tether opere en redes descentralizadas, la ventana de congelamiento persistirá como una característica estructural, no como un bug corregible. La industria debe incorporar este hecho en sus modelos de riesgo y en sus expectativas sobre la eficacia de las herramientas de cumplimiento on-chain.





