Puntos clave de la noticia:
- Irán flexibiliza controles cambiarios para que exportadores utilicen USDT y Bitcoin al repatriar ingresos y financiar importaciones fuera de los canales oficiales.
- Las autoridades estiman que las empresas mantienen más de $100 mil millones en ingresos no declarados, mientras la supervisión sobre exchanges cripto aparentemente se ha relajado.
- La presión estadounidense sigue siendo un obstáculo, con exchanges sancionados, activos incautados y más de $130 millones congelados en billeteras vinculadas al banco central.
Irán está flexibilizando sus controles tradicionales sobre divisas mientras las autoridades buscan mantener el comercio bajo sanciones estadounidenses más estrictas, permitiendo que las empresas repatríen ingresos obtenidos en el extranjero mediante criptomonedas como USDT y Bitcoin. El cambio de política ofrece a los exportadores una nueva vía fuera del sistema oficial de divisas, donde antes debían devolver una gran parte de sus ingresos externos a tipos de cambio gubernamentales que normalmente estaban por debajo del mercado. Ahora los operadores pueden liquidar transacciones transfronterizas mediante exchanges iraníes y utilizar directamente sus ingresos externos para financiar importaciones.
La medida también aborda una cantidad mucho mayor de dinero que permanece fuera de los canales formales. Las autoridades iraníes estiman que las empresas han acumulado más de $100 mil millones en ingresos no declarados dentro y fuera del país, mientras aparentemente se ha relajado la supervisión sobre los exchanges cripto. Esa combinación sugiere que Teherán está priorizando la repatriación de capital y la continuidad comercial frente a un control más estricto sobre cómo regresan los fondos. Las casas de cambio en países vecinos siguen siendo la principal vía para repatriar dinero, pero las criptomonedas añaden otro mecanismo disponible.
Los canales cripto se expanden bajo una creciente presión de sanciones
La estrategia también implica una exposición evidente a medidas de cumplimiento. A comienzos de junio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó cuatro exchanges iraníes bajo su campaña “Economic Fury”, mientras funcionarios estadounidenses afirmaron haber incautado cerca de $1 mil millones en activos cripto iraníes. Washington ya ha demostrado que los canales de pago basados en blockchain pueden rastrearse, sancionarse y congelarse pese a su utilidad transfronteriza. El 14 de julio, autoridades estadounidenses ordenaron congelar más de $130 millones en criptomonedas almacenadas en billeteras vinculadas al banco central iraní.
Esa presión convierte el cambio de política en una aparente contradicción: las criptomonedas ofrecen a las empresas iraníes mayor flexibilidad precisamente porque esa misma infraestructura sigue siendo visible para los organismos encargados de aplicar sanciones. CoinEx negó mantener relaciones comerciales con el gobierno iraní o con exchanges nacionales y afirmó no haber proporcionado canales de financiación a entidades sancionadas. El enfoque de Irán amplía así el papel de las criptomonedas sin eliminar los riesgos financieros y regulatorios asociados. El banco central no ha comentado públicamente sobre la flexibilización y tampoco se ha indicado cuánto ingreso exportador ya ha regresado mediante cripto.





