En los primeros meses de 2026, una persona que deposita dólares digitales en el principal protocolo de préstamos de Ethereum recibe una tasa anual cercana al dos coma seis por ciento. Ese mismo usuario puede abrir una cuenta de ahorros en un banco tradicional de Estados Unidos y obtener un tres coma catorce por ciento sin riesgo de que un fallo en el código informático le quite sus fondos.
Esta comparación ha llevado a muchos analistas a preguntarse si el negocio de las finanzas descentralizadas (DeFi) está perdiendo su capacidad para mantener a la gente dentro de las cadenas de bloques. La respuesta requiere separar dos fenómenos distintos: el rendimiento de los préstamos simples y la actividad total de los usuarios en cadena.
La caída de las tasas de interés en los préstamos descentralizados
El mercado de préstamos entre pares en blockchain ha madurado. Entre 2020 y 2023, era común ver tasas del cinco por ciento o más para monedas estables como USDC. Esas tasas altas compensaban dos riesgos claros. El primero era el riesgo técnico, la posibilidad de que un error en el contrato inteligente permitiera el robo de los depósitos.
El segundo era el riesgo de liquidez, cuando en momentos de alta volatilidad los prestatarios dejaban de pedir fondos y los depositantes no podían retirar su dinero sin pérdidas. En 2025, las pérdidas por ataques a contratos inteligentes en DeFi alcanzaron los dos mil cuatrocientos setenta millones de dólares, según datos de Chainalysis. Ese número es superior al de 2024 y muestra que el riesgo técnico no ha desaparecido.
Sin embargo, las tasas de interés para los depositantes han seguido una tendencia a la baja. En abril de 2026, el rendimiento anual del USDC en Aave se sitúa en el dos coma sesenta y uno por ciento. En Compound, otro protocolo histórico, la tasa es similar. La razón principal de esta caída es la convergencia con los tipos de interés de la Reserva Federal.

La tasa de referencia de la Fed se mantiene en un rango del tres al tres coma veinticinco por ciento desde finales de 2025. Los prestamistas descentralizados ya no pueden ofrecer rendimientos muy superiores a los bancos porque los prestatarios institucionales, que ahora participan en DeFi, exigen tasas alineadas con el mercado tradicional.
Esta situación ha creado una paradoja financiera. Un depositante minorista asume el riesgo de hackeo por un rendimiento menor al que ofrece un banco asegurado por el Estado. Desde una lógica estrictamente económica, la decisión racional sería retirar fondos de los protocolos de préstamos descentralizados. Los datos agregados de valor total bloqueado (TVL) muestran que esto está ocurriendo parcialmente.
El TVL de Ethereum en aplicaciones DeFi comenzó a reducirse en agosto de 2025, con una disminución mensual promedio de quince coma tres millones de dólares. Gran parte de ese capital ha migrado hacia activos del mundo real tokenizados, como bonos del Tesoro estadounidense, que ofrecen rendimientos del cuatro al cinco por ciento con un perfil de riesgo distinto.
Pero los números agregados esconden una realidad más compleja. El número de usuarios únicos que interactúan con aplicaciones descentralizadas alcanzó los veintisiete coma siete millones en 2025, una cifra récord. Si las tasas bajas estuvieran expulsando a los usuarios, esta cifra debería estar cayendo. La explicación es que los usuarios no utilizan las cadenas de bloques solo para prestar monedas estables. La actividad se ha desplazado hacia otras formas de generación de valor.
El cambio hacia otras formas de valor en cadena
La cadena de bloques Tron es un caso ilustrativo. Tron tiene aproximadamente tres millones doscientos mil usuarios diarios activos, más que cualquier otra red. La mayoría no busca rendimientos del tres por ciento. Están transfiriendo monedas estables, principalmente USDT, entre billeteras.
Las comisiones bajas y la alta velocidad de confirmación hacen que la utilidad principal sea mover dinero sin intermediarios. Para un trabajador que recibe salario en dólares digitales, el valor de la cadena está en la transferencia eficiente, no en el interés pasivo. Ese usuario no abandona la red porque las tasas sean bajas, porque nunca utilizó los préstamos.

Un fenómeno similar ocurre en Solana. En febrero de 2026, los intercambios descentralizados de Solana manejaron noventa y cinco mil quinientos millones de dólares en volumen. En el mismo período, Ethereum registró aproximadamente la mitad. Los operadores en Solana no buscan cuentas de ahorro; están intercambiando tokens, proveyendo liquidez y participando en estrategias de volatilidad.
El rendimiento base de préstamos en Solana ronda el dos por ciento, incluso más bajo que en Ethereum. Sin embargo, la actividad de trading se mantiene porque el incentivo principal es la especulación sobre precios, no el interés pasivo.
La aparición de los activos del mundo real tokenizados (RWA) ha modificado el panorama. Empresas como Securitize y Ondo Finance tokenizan bonos del Tesoro estadounidense dentro de cadenas de bloques.
Un usuario puede comprar un token con rendimiento cercano al cuatro coma cinco por ciento respaldado por flujos de caja reales. Para muchos inversores institucionales, este modelo representa un intercambio aceptable de riesgos. El mercado de RWA en DeFi ha superado los doce mil millones de dólares en valor total.
Al mismo tiempo, han surgido protocolos que generan rendimiento a partir de nuevas fuentes. Ethena crea un dólar sintético respaldado por posiciones de futuros perpetuos, donde el rendimiento proviene del diferencial de financiación. En 2025, esos retornos alcanzaron picos cercanos al treinta por ciento anual, aunque con alta volatilidad.
Pendle permite separar el rendimiento futuro del valor principal, creando mercados donde se negocia el derecho a recibir intereses. Estas herramientas están diseñadas para usuarios activos, dispuestos a asumir mayor complejidad a cambio de retornos superiores.
Las plataformas de préstamos también han reconocido que las tasas bajas no retienen por sí solas. Algunos protocolos han introducido incentivos conductuales, como refuerzos de rendimiento personalizados según el historial del usuario.
Otros han añadido dinámicas sociales, donde los depositantes pueden invitar a nuevos participantes y recibir parte de las comisiones generadas. Informes internos muestran que los usuarios que participan en estas dinámicas tienen una tasa de retención tres veces mayor que aquellos que solo depositan fondos. El rendimiento financiero ya no es el único factor de permanencia.
Entonces, ¿las tasas de préstamos descentralizados son demasiado bajas para mantener a los usuarios? La respuesta es sí para el usuario que busca interés pasivo, pero no para el usuario activo. Quienes utilizan blockchain para transferir valor, intercambiar tokens, participar en derivados, o interactuar con incentivos sociales, consideran la tasa base casi irrelevante.
La actividad en cadena se sostiene sobre múltiples utilidades, no sobre un solo rendimiento. Mientras exista demanda por movimiento de dinero sin intermediarios y acceso continuo a mercados globales, las cadenas de bloques seguirán atrayendo usuarios, incluso si la tasa para prestar stablecoins cae al uno por ciento.





