Puntos Clave de la Noticia:
- Nivel de riesgo señalado: El 30% al 35% del suministro circulante de Bitcoin se ubica en direcciones antiguas con claves públicas expuestas.
- Proyección temporal: Estimaciones presentadas por Fundstrat sitúan el avance de la tecnología cuántica entre los años 2028 y 2029.
- Mecanismo de red: La propiedad de los fondos en la red Bitcoin se resguarda mediante firmas digitales ECDSA y no mediante cifrado directo.
Tom Lee, cofundador de Fundstrat, aseguró recientemente que la computación cuántica impactaría a Bitcoin entre los años 2028 y 2029. El reporte de Fundstrat indica que los avances en computación moderna podrían dejar obsoleto el sistema de protección actual si no ejecutan una actualización oportuna.
Nuevamente, tras las declaraciones de Fundstrat, la discusión se centró en la resistencia criptográfica. Tom Lee, en una presentación en vivo, hizo referencia a investigaciones publicadas por Google para argumentar que el desarrollo de procesadores cuánticos avanza a un ritmo superior al previsto por la industria.
Según la postura de Fundstrat, los ecosistemas de Ethereum y Solana cuentan con estructuras de adaptación que les permitirían responder con mayor agilidad ante este tipo de amenazas. Sin embargo, diversos analistas del sector tecnológico han cuestionado la amplitud de este diagnóstico.
bitcoin doesn't use encryption (for spending).
— Adam Back (@adam3us) August 5, 2026
Ante estas afirmaciones, el pionero de Hashcash y referente cypherpunk, Adam Back, aclaró las imprecisiones técnicas del planteamiento. Según la explicación brindada por Back, la arquitectura de la red Bitcoin no utiliza cifrado para el procesamiento habitual de las transacciones, por lo que el concepto de «descifrar» la cadena resulta impreciso desde el punto de vista informático.
El impacto real del algoritmo de Shor en direcciones expuestas

La seguridad de los fondos en la red descansa sobre firmas digitales basadas en el algoritmo ECDSA. Asimismo, las frases de recuperación emplean altos niveles de entropía que impiden su vulneración mediante ataques de fuerza bruta, incluso utilizando equipos de alta capacidad de procesamiento.
Sin embargo, la documentación técnica sugiere que la vulnerabilidad teórica frente al algoritmo de Shor se concentra en un segmento específico del libro mayor. Según estimaciones del sector, entre el 30% y el 35% del suministro total de bitcoins —equivalente a unos 7 millones de BTC— permanece en direcciones heredadas o en billeteras donde la clave pública ya fue expuesta en la blockchain.
A partir de una clave pública expuesta, un ordenador cuántico con la capacidad adecuada podría teóricamente derivar la clave privada correspondiente. Este escenario afectaría principalmente a billeteras inactivas desde los primeros años de la red y a cuentas cuya clave pública quedó visible tras realizar transacciones de salida.
Al día de hoy, los equipos cuánticos con relevancia criptográfica capaces de ejecutar este tipo de cálculos no existen en el mercado, por lo que la amenaza se mantiene en un plano teórico. Datos de la comunidad de desarrolladores de Bitcoin indican que se han realizado pruebas con algoritmos de firma post-cuántica durante años, previendo migraciones de red antes de que los equipos alcancen dicha capacidad.
Una transición hacia nuevos estándares criptográficos podría ejecutarse mediante un tenedor duro sin generar fallas operativas mayores en el protocolo. No obstante, el reto principal radica en los 7 millones de bitcoins inactivos, grupo que incluye las monedas atribuidas a Satoshi Nakamoto y billeteras cuyos accesos se han perdido.
Para gestionar este remanente, la comunidad evalúa alternativas como la propuesta BIP-361. Según los detalles de esta propuesta, la red tendría que elegir entre congelar preventivamente el suministro expuesto que no migre a direcciones seguras o dejar dichos fondos vulnerables ante eventuales desarrollos cuánticos.





