Puntos clave de la noticia:
- Culper Research reveló una posición corta en ETH y activos ligados a ETH, argumentando que la economía de Ethereum empeoró tras el upgrade Fusaka de diciembre de 2025.
- La firma sostiene que las fees de gas cayeron 90% y que el crecimiento en direcciones y transacciones fue inflado por dusting y poisoning.
- Culper también vinculó su tesis bajista a las ventas anunciadas por Vitalik Buterin, sugiriendo que el liderazgo ve más downside del que los alcistas admiten hoy.
Culper Research reveló una posición corta en Ether y en valores vinculados a ETH, argumentando que la economía de Ethereum se deterioró tras el upgrade Fusaka de diciembre de 2025. En su hilo público, la firma sostuvo que ETH “va a caer más” y conectó esa visión con la idea de que las ventas recientes de Vitalik Buterin refuerzan el caso bajista. El planteamiento llama la atención porque una posición corta de alto perfil basada en tokenomics y señales desde dentro reencuadra el debate sobre Ethereum más allá de la simple acción del precio. Al momento del reporte, ETH cotizaba cerca de $2,080, dejando al mercado entre una falla estructural o una narrativa agresiva.
NEW: We are short Ether $ETH, and ETH-linked securities, incl. $BMNR.
We think ETH tokenomics are impaired following the December 2025 Fusaka upgrade. Vitalik knows it and is selling, while $ETH's most ardent bull, Tom Lee, is throwing good money after bad.$ETH is going lower. pic.twitter.com/WQnQVJWkED— Culper (@CulperResearch) March 5, 2026
El caso bajista de Culper tras Fusaka
El núcleo del argumento de Culper es que los cambios de escalado en L1 introducidos por Fusaka dañaron la dinámica de fees más de lo esperado. La firma apuntó a un aumento del gas limit desde 45 hasta 60 millones, señalando que el objetivo era escalar la capa base mientras el liderazgo esperaba caídas moderadas en fees. Según Culper, el resultado fue mucho más severo: las comisiones de gas se desplomaron 90%. En ese marco, la compresión de fees se convierte en el motor de la tesis corta, porque unas comisiones más bajas repercuten en la economía de validadores, debilitan incentivos de staking y complican la idea de que más actividad implica mayor demanda institucional de ETH.

Culper también rechaza la lectura alcista sobre la actividad posterior al upgrade. Sostuvo que el alza en direcciones activas y conteo de transacciones no refleja una utilidad más sana, sino blockspace más barato que habilita address poisoning de bajo valor y wallet dusting. Con base en su análisis entre enero de 2025 y febrero de 2026, afirmó que 95% del crecimiento en nuevas wallets vino de wallets de dusting, que los ataques de poisoning se triplicaron y que estos explican más de 50% del crecimiento en transacciones. En la narrativa de Culper, las métricas de actividad esconden un deterioro de calidad, volviendo las cifras de crecimiento en evidencia de debilidad y no de resiliencia.
La firma luego conectó ese argumento de tokenomics con las ventas de Buterin. Culper dijo que Buterin anunció el 30 de enero que vendería 16,384 ETH para financiar el “austerity period” de la Ethereum Foundation, y aseguró que desde entonces ha vendido más de 19,300 ETH. Culper presentó esos movimientos como ventas informadas y no como simple gestión de tesorería, mientras ampliaba el caso hacia una narrativa competitiva frente a Solana y las L2 de Ethereum. Por ahora, las ventas de Buterin se vuelven el centro emocional de la apuesta bajista, porque sugieren que el liderazgo podría entender la presión post-Fusaka mejor que muchos alcistas comprometidos con ETH.





