Puntos claves de la noticia:
- La Fundación Ethereum publicó una hoja de ruta técnica que apunta a diez millones de transacciones.
- Siete actualizaciones de protocolo se proyectan hasta 2029 con una bifurcación cada seis meses.
- El desarrollo asistido por IA podría comprimir toda la hoja de ruta en menos tiempo.
Construir una hoja de ruta para un protocolo descentralizado presenta una paradoja que pocos proyectos tecnológicos enfrentan: cualquier documento que aspire a representar el consenso de miles de participantes independientes nace con una contradicción incorporada. La Fundación Ethereum decidió resolver esa paradoja con honestidad terminológica.
El documento que publicó en strawmap.org no se llama hoja de ruta oficial — se llama strawmap, un término que combina «strawman» y «roadmap» para señalar desde el título que se trata de un punto de partida para debate, no de un decreto institucional.
El origen del documento traza una línea directa desde un taller interno de la Fundación celebrado en enero de 2026, donde investigadores y desarrolladores intentaron visualizar cómo las distintas iniciativas de mejora del protocolo se conectan entre sí a lo largo del tiempo.
Lo que comenzó como una herramienta de discusión interna salió al público con una declaración de intención explícita: transparencia proactiva. La Fundación publicó el documento sabiendo que generaría debate, que algunas de sus proyecciones resultarán incorrectas, y que el mapa cambiará con cada nueva conversación que provoque.

El strawmap organiza siete actualizaciones de protocolo proyectadas hasta finales de la década, bajo un ritmo aproximado de una bifurcación cada seis meses. Las capas de consenso, datos y ejecución aparecen codificadas por colores, con flechas que señalan dependencias técnicas entre propuestas.
Los nombres de las próximas bifurcaciones siguen un esquema alfabético: Glamsterdam y Hegotá tienen nombres ya confirmados, mientras que las bifurcaciones posteriores usan marcadores de posición como I* y J*, pronunciados literalmente como «I star» y «J star».
Cinco Metas que Definen Hacia Dónde Apunta Ethereum
El primero de esos objetivos apunta a reducir drásticamente los tiempos de transacción en la capa base, con ranuras más cortas y confirmaciones definitivas en cuestión de segundos. Para usuarios acostumbrados a esperar minutos antes de considerar una transacción irreversible, esa mejora representaría un cambio operativo sustancial en la experiencia cotidiana del protocolo.
El segundo objetivo busca escalar la capacidad de procesamiento de la capa principal hasta un gigagas por segundo, equivalente a aproximadamente 10,000 transacciones por segundo. Alcanzar esa cifra requiere la integración de máquinas virtuales con capacidad de prueba cripto — los llamados zkEVMs — junto con sistemas de verificación en tiempo real. Se trata de la apuesta más técnicamente exigente del mapa y la que más depende de avances en investigación que todavía están en curso.
El tercero escala el objetivo de capacidad hacia las capas secundarias construidas sobre Ethereum. La meta de un teragas por segundo en esa capa equivale a diez millones de transacciones por segundo, un número que situaría a Ethereum como infraestructura capaz de soportar aplicaciones de escala global sin degradación de rendimiento.
El mecanismo propuesto para llegar ahí involucra muestreo de disponibilidad de datos — una técnica que permite verificar que la información existe sin necesidad de descargarla completamente.

El cuarto objetivo aborda la durabilidad cripto del protocolo frente a computación cuántica. Los algoritmos que protegen las claves privadas y las firmas digitales en Ethereum se basan en problemas matemáticos que las computadoras cuánticas suficientemente potentes podrían resolver.
Migrar hacia esquemas basados en funciones de hash, que resisten ese tipo de ataque, exige modificaciones profundas en cómo el protocolo maneja la identidad y la autorización de transacciones.
El quinto objetivo convierte la privacidad en una propiedad de primer nivel del protocolo, no en una característica opcional disponible solo para quienes usen aplicaciones especializadas.
Transferencias de ETH con protección de privacidad nativa representan un cambio estructural respecto al modelo actual, donde toda actividad en cadena resulta visible para cualquier observador con acceso a un explorador de bloques.
El documento reconoce abiertamente sus propias limitaciones
Dentro del equipo de Arquitectura de la Fundación Ethereum, compuesto por aproximadamente 100 personas, existen visiones en competencia sobre plazos, prioridades y secuencias de implementación.
Fuera de ese equipo, la diversidad de posiciones entre investigadores independientes, equipos de clientes y desarrolladores de aplicaciones amplía aún más el espacio de desacuerdo. El strawmap no pretende resolver esas tensiones — pretende mapearlas con suficiente resolución como para que las conversaciones futuras partan de una base compartida.
La Fundación también incluyó una variable que rara vez aparece en documentos de planificación técnica con seriedad: el impacto potencial del desarrollo asistido por inteligencia artificial y la verificación formal automatizada sobre los plazos proyectados.

Si esas herramientas maduran a la velocidad que algunos investigadores anticipan, el calendario de siete bifurcaciones en cuatro años podría comprimirse de formas que ningún proceso de planificación humana puede predecir con precisión.
El equipo de Arquitectura que mantiene el documento — Ansgar Dietrichs, Barnabé Monnot, Francesco D’Amato y Justin Drake — abrió canales directos para recibir retroalimentación pública. El strawmap se actualizará al menos trimestralmente, con la fecha de cada revisión registrada en el documento.
Esa cadencia de actualización no es un detalle menor — indica que la Fundación trata el mapa como un instrumento vivo de coordinación, no como una declaración estática de intenciones.
En un sector donde las hojas de ruta frecuentemente funcionan como material de relaciones públicas desconectado de la realidad técnica, el strawmap apuesta por el extremo opuesto: densidad técnica, reconocimiento explícito de incertidumbre, y una invitación directa a que cualquier persona con argumentos sólidos desafíe lo que el documento propone.
Si esa apuesta funciona como herramienta de coordinación, el resultado más valioso no será el mapa en sí mismo sino las conversaciones que genera entre quienes construyen Ethereum desde múltiples direcciones simultáneas.
