Puntos claves de la noticia:
- CZ sostiene que la banca tradicional no puede respaldar transacciones de agentes autónomos de IA a gran escala.
- Vendió su apartamento en Shanghái y compró Bitcoin a $600 por convicción.
- Su proyecto Giggle Academy evitará tokens, priorizando la sostenibilidad sin especulación.
Changpeng Zhao (CZ), ex CEO de Binance, afirmó en un podcast reciente que los bancos tradicionales carecen de la capacidad estructural para sostener una economía en la que agentes de inteligencia artificial realicen transacciones de forma autónoma y a gran escala.
Describió un escenario de futuro cercano en el que sistemas autónomos ejecutan microtransacciones de manera continua entre sí, generando volúmenes y velocidades que la infraestructura bancaria heredada no puede absorber. Según explicó, las redes cripto fueron diseñadas precisamente para ese tipo de entorno.
CZ presentó a la IA como la tercera gran ola tecnológica después de internet y las criptomonedas, posicionando a la blockchain como la capa financiera nativa para sistemas autónomos que operan a velocidad de máquina.
Los bancos tradicionales funcionan bajo marcos de cumplimiento normativo diseñados para ritmos humanos y ciclos de liquidación por lotes. Los agentes autónomos no esperan ventanas de compensación ni aprobaciones manuales: ejecutan, confirman y liquidan de forma instantánea.
El argumento se basa en diferencias de infraestructura. Los sistemas bancarios tradicionales procesan transacciones a través de múltiples intermediarios, controles de cumplimiento y liquidaciones diferidas.
Las redes cripto permiten transferencias de valor programables y sin fronteras, sin intermediarios que ralenticen el proceso. Para agentes de IA que realizan pagos globales de alta frecuencia y bajo valor, el segundo modelo se ajusta mucho mejor a los requisitos operativos que el primero.
De empleado en McDonald’s a fundador de Binance: un camino construido con disciplina, no con genialidad
CZ también reflexionó sobre sus antecedentes. Tras emigrar de China a Canadá en su adolescencia, trabajó en McDonald’s desde los 14 años y desarrolló independencia financiera temprana. Rechazó la idea de poseer una inteligencia excepcional y atribuyó su trayectoria a la disciplina y la constancia.
Su experiencia técnica en sistemas de trading de baja latencia —incluido trabajo en Tokio en ejecución de órdenes y posteriormente roles de liderazgo en Bloomberg— sentó las bases operativas de la infraestructura de Binance.
Antes de lanzar Binance, CZ dedicó aproximadamente seis meses a estudiar el libro blanco de Bitcoin. Describió a Bitcoin como la segunda tecnología fundacional de su vida después de internet. En una decisión de alta convicción, vendió su apartamento en Shanghái por aproximadamente $900,000 y compró Bitcoin a un precio promedio cercano a $600 por moneda. No quiso perder lo que identificó como el siguiente gran ciclo tecnológico.
Su enfoque para construir Binance se centró en los usuarios activos diarios (DAU) en lugar de los ingresos a corto plazo. Según explicó, los ingresos son un indicador rezagado. Si los usuarios interactúan voluntariamente con un producto a lo largo del tiempo, el valor a largo plazo llega como consecuencia. Rechazó la narrativa del éxito de la noche a la mañana y subrayó la resistencia y la adaptabilidad como los verdaderos motores del crecimiento empresarial.
CZ abordó su caso legal con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, reconociendo violaciones a las leyes estadounidenses de secreto bancario, aunque señaló que los fiscales retiraron cargos más graves. Inicialmente solicitaron una condena de 36 meses; finalmente cumplió cuatro meses.
La incertidumbre y la presión psicológica, indicó, fueron los aspectos más difíciles de la experiencia. La prisión modificó su percepción sobre las libertades básicas y la estabilidad cotidiana. Tras dejar la dirección de Binance, admitió haber sentido alivio al liberarse de la presión operativa constante.
Su trabajo actual incluye Giggle Academy, un proyecto orientado a ofrecer educación digital gratuita a 1.200 millones de personas mediante gamificación e inteligencia artificial. La iniciativa evita deliberadamente la tokenización. CZ afirmó que no todos los proyectos requieren un token y que los modelos sostenibles pueden operar fuera de marcos especulativos.



