Puntos clave de la noticia:
- Starknet demostró una billetera experimental en mainnet con firma resistente a la computación cuántica, sin requerir fork, migración coordinada ni una nueva dirección.
- Su arquitectura combina pruebas STARK y cuentas como contratos inteligentes, permitiendo adoptar firmas poscuánticas individualmente mientras se mantienen las mismas direcciones y fondos.
- La hoja de ruta de StarkWare contempla tres fases para eliminar dependencias de curvas elípticas, actualizar contratos existentes y coordinar la transición con Ethereum.
Starknet está trazando una ruta hacia la resistencia cuántica total, argumentando que su arquitectura ofrece a la red una ventaja poco común frente a amenazas criptográficas que podrían debilitar la seguridad convencional de las blockchains. El planteamiento ya no es teórico: una billetera experimental, todavía no auditada, completó una transferencia en mainnet usando una firma resistente a la computación cuántica sin requerir un fork, una migración coordinada ni una nueva dirección. La demostración convierte la preparación cuántica en código funcional, mostrando que las cuentas pueden elegir esquemas de firma y actualizar su protección de forma independiente.
La arquitectura de Starknet crea una ruta diferente hacia la resistencia cuántica
La ventaja de Starknet proviene de dos capas. Su sistema de verificación utiliza pruebas STARK basadas en funciones hash en lugar de curvas elípticas, evitando la estructura criptográfica amenazada por el algoritmo de Shor. En la capa de cuentas, cada cuenta es un contrato inteligente, por lo que la lógica de firma no está integrada rígidamente en el protocolo. Esto permite adoptar firmas poscuánticas sin obligar a todos los usuarios a migrar simultáneamente. Ya se demostró una cuenta Falcon-512 escrita en Cairo, con versiones desplegables que conservan las mismas direcciones y fondos.

La hoja de ruta publicada por StarkWare divide la transición en tres fases. La primera reemplaza el hashing que aún depende de curvas elípticas en áreas como compromisos de estado y derivación de direcciones, llevando nuevas transacciones y contratos hacia bases poscuánticas. La segunda se enfoca en contratos existentes, con herramientas para adoptar almacenamiento resistente a ataques cuánticos sin romper interfaces ni exigir migraciones complejas. La fase final depende parcialmente de Ethereum, porque el puente y la capa de disponibilidad de datos de Starknet todavía heredan criptografía de curva elíptica de la red base.
La urgencia surge de la posibilidad de “recolectar ahora, descifrar después”, donde adversarios almacenan hoy datos cifrados de blockchain y esperan hardware cuántico suficientemente potente. Starknet sostiene que muchas cadenas están expuestas tanto en firmas de billeteras como en capas de verificación, haciendo insuficientes las actualizaciones parciales. Su propuesta busca reducir el trabajo coordinado pendiente cuando la computación cuántica se convierta en una amenaza práctica. Ethereum también avanza hacia criptografía basada en hashes y compatible con STARK, lo que, según Starknet, debería dejarle menos trabajo pendiente que a otras redes de capa 2 cuando finalmente migren dependencias compartidas.




