Puntos clave de la noticia:
- MOEX lanzará tres nuevos índices vinculados a Solana, XRP y TRON para diversificar su oferta actual.
- Los contratos serán liquidados en efectivo y estarán restringidos exclusivamente a inversores cualificados.
- Se evalúa la implementación de futuros perpetuos para Bitcoin y Ethereum hacia finales de año.
En Rusia la infraestructura financiera se prepara para un cambio importante en la gestión de activos digitales. Hace poco se confirmó que este año los derivados cripto en la bolsa de Moscú crecerán, integrando nuevos índices vinculados a Solana (SOL), XRP y TRON (TRX) para satisfacer la demanda institucional.
La jefa de derivados del mercado, Maria Silkina, señaló que estos activos están liderando la lista de prioridades para superar los actuales puntos de referencia limitados a Bitcoin y Ethereum. Por lo tanto, la bolsa busca replicar el éxito de sus productos existentes bajo un marco de cumplimiento estricto.
Con estos nuevos instrumentos financieros, que funcionarán por liquidación en efectivo, los inversores profesionales podrán obtener exposición a los movimientos de precios sin poseer los tokens. De esta manera, Rusia mantiene un control riguroso mientras permite el crecimiento del sector financiero.

Regulación y el futuro de los contratos perpetuos en Rusia
El despliegue de estos productos está intrínsecamente ligado a la evolución normativa de Rusia, que espera finalizar su estructura legal para el comercio de criptomonedas en julio de 2026. No obstante, la participación seguirá limitada para los minoristas debido a la clasificación de alto riesgo de estos activos.
Además de los nuevos índices, MOEX evalúa lanzar futuros perpetuos para Bitcoin y Ethereum. Estos operarían como contratos de un día con renovación automática, una estructura familiar para los operadores globales que operan dentro de los límites regulatorios domésticos rusos.
En resumen, la inclusión de Solana, XRP y TRON marca un giro estratégico en la bolsa más grande de Rusia hacia la diversificación cripto. A pesar de que los pagos con criptomonedas siguen prohibidos, el mercado de derivados se perfila como un espacio cada vez más activo para el trading institucional.




