Puntos clave de la noticia:
- Richard Heart dijo que el dominio de Bitcoin no lo convierte en la mejor cripto y que “mejor” debería reflejar utilidad y decisiones de diseño.
- Afirmó que Ethereum es superior porque su programabilidad habilita aplicaciones descentralizadas y más funcionalidad que simples transferencias.
- Reconoció el poder de marca y la confianza de Bitcoin, pero sostuvo que su enfoque conservador limita la expansión de funciones y separó tecnología líder de rendimiento de precio.
Richard Heart, fundador de HEX, sostiene que el dominio de mercado de Bitcoin no lo convierte en la mejor criptomoneda y usa a Ethereum como referencia para definir qué debería significar “mejor”. Heart está reencuadrando el debate de BTC: menos liderazgo de precio y más utilidad real y decisiones de diseño. En un argumento difundido públicamente, afirmó que Bitcoin triunfó como marca y por ser pionero, pero que su arquitectura y su conjunto de funciones limitan lo que puede hacer frente a plataformas que soportan capas de aplicación más amplias. Sus comentarios aparecen mientras el mercado discute cómo debería acumularse valor más allá de la narrativa de escasez.
I've been telling you Bitcoin was at the top of its S curve for several years now. Which means that, if you want to make mad gains, you might want to buy something better, with more potential. PulseChain is better. Ethereum is better. PLSX, HEX, and ProveX, when it comes out… pic.twitter.com/QCZedimVUZ
— Richard Heart (@RichardHeartWin) February 6, 2026
Ethereum como referencia y Bitcoin como marca
La tesis central de Heart es que Ethereum es “mejor” porque habilita un rango más amplio de usos que van más allá de transferencias simples o de la idea de reserva de valor. Está colocando la programabilidad como el diferenciador que Bitcoin no puede replicar fácilmente. Señaló el papel de Ethereum en permitir aplicaciones descentralizadas y funcionalidades más extensas, presentando esa flexibilidad como la razón práctica por la que usuarios y desarrolladores se inclinan por esa red. A su juicio, el éxito de Bitcoin se explica por reconocimiento y efecto de red, no por ser la tecnología más capaz del sector. Sugirió que lo “mejor” debería medirse por lo que una cadena puede habilitar.
Aun así, Heart reconoció fortalezas de Bitcoin y subrayó que sigue siendo el criptoactivo más reconocido y un punto de referencia dominante para el mercado. La crítica no es que Bitcoin haya fallado, sino que se optimizó para una misión más acotada y hoy carga con esa restricción. Dejó entrever que la evolución conservadora de Bitcoin es parte de por qué genera confianza, pero que esa misma prudencia limita su expansión hacia funciones onchain más ricas. El contraste que plantea coloca a Bitcoin como un “commodity” digital y empuja a Ethereum hacia el rol de infraestructura programable. Esa división sigue siendo central.

Heart utilizó la comparación para sostener que superioridad tecnológica y superioridad de precio no son lo mismo, especialmente en mercados impulsados por atención y liquidez. Está separando “mejor tecnología” de “mejor activo”, cuestionando un atajo común entre inversores. Su marco sugiere que la marca más fuerte puede ganar sin ser el protocolo con más funciones. El mensaje de fondo es que los mercados cripto pueden premiar la simplicidad y la credibilidad temprana, aunque plataformas más nuevas ofrezcan más herramientas. Ese argumento conecta con debates más amplios sobre el equilibrio entre descentralización, seguridad y flexibilidad.
Los comentarios también funcionan como una declaración de posicionamiento de la propia visión de Heart, donde el diseño de producto y la mecánica de los tokens pesan tanto como la narrativa. Su tesis es que las cadenas deben evaluarse por resultados y capacidades, no solo por capitalización. No sostiene que Bitcoin sea irrelevante; más bien lo presenta como menos completo para casos de uso cripto modernos. Que el mercado coincida o no dependerá de cuánto prioricen los inversores escasez, confiabilidad de liquidación y programabilidad en la siguiente fase de adopción. El debate sigue abierto.




