Puntos clave de la noticia:
- Paul Atkins, presidente de la SEC, anunció que el mandato de la administración Trump es convertir a EE.UU. en la «capital cripto» mundial.
- La SEC abandona la estrategia de catalogar a los activos digitales como inherentemente «malignos» para distinguir entre actores ilícitos y tecnología legítima.
- El regreso de Nexo al mercado estadounidense en febrero de 2026, tras tres años de exilio regulatorio, ilustra el verdadero impacto del nuevo enfoque.
El presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, Paul Atkins, abordó los cambios elementales en la política regulatoria del país, declarando que la administración Trump tiene un mandato claro: posicionar a EE.UU. como el centro global de la innovación en activos digitales. La figura de Atkins encarna una ruptura deliberada con la gestión anterior, que durante años trató a las criptomonedas como una amenaza sistémica antes que como una clase de activos legítima.
«En la administración anterior, básicamente la forma en que la SEC y otras agencias trataron los activos digitales fue culparlos, decir que ellos mismos eran malignos«, afirmó Atkins en la entrevista. Su crítica apunta directamente a la estrategia de enforcement masivo impulsada bajo el mandato de Gary Gensler, que derivó en el éxodo de múltiples empresas del sector hacia jurisdicciones más permisivas en Europa y Asia.
Atkins Impone La Repatriación Como Política de Estado
El nuevo enfoque de la SEC tiene un objetivo operativo concreto: repatriar a los innovadores que abandonaron el país. Según Atkins, el camino para lograrlo pasa por establecer normas claras y predecibles que brinden estabilidad jurídica a quienes desarrollan productos para inversores y clientes estadounidenses. «Queremos traerlos de vuelta para que puedan desarrollar sus productos en Estados Unidos, bajo leyes americanas», sostuvo el funcionario.
El caso de Nexo ilustra este proceso con precisión. El 16 de febrero de 2026, la plataforma de activos digitales reingresó formalmente al mercado estadounidense tres años después de haber sido forzada a retirarse por la presión regulatoria. Su reentrada se estructuró dentro de un esquema de cumplimiento normativo a través de una alianza estratégica con Bakkt, plataforma regulada en EE.UU. Esto fue una señal para la industria, dejando claro que el ciclo de expulsión de empresas cripto está comenzando a revertirse.
El Inversor es el Árbitro Final
El cambio más profundo es filosófico. Atkins argumentó que la SEC no debe ejercer un rol paternalista que determine qué activos son apropiados para el público, sino garantizar que el mercado sea lo suficientemente transparente para que los inversores tomen sus propias decisiones informadas. «Dejemos que los inversores estadounidenses decidan si quieren comprar eso o no, en lugar de que el gobierno decida por ellos», señaló.
Este enfoque tiene raíces en el discurso que el presidente Donald Trump pronunció en la conferencia Bitcoin 2024 en Nashville, donde prometió convertir a EE.UU. en la «capital cripto del planeta». La administración ha avanzado desde entonces en desmantelar la «cruzada anti-cripto» del último gobierno, aunque la efectividad del cambio dependerá de si el marco regulatorio en construcción se traduce en normas formales y codificadas antes de que el ciclo político vuelva a cambiar.





