Puntos clave de la noticia:
- NEAR Intents bloqueó swaps vinculados al hack de Bitget, congelando alrededor de $503.000 mientras unos $166.000 lograron pasar por su infraestructura.
- Los atacantes intentaron mover más de $50 millones a través del servicio, aunque buena parte de los fondos rechazados terminó pasando por otros proveedores, limitando el impacto de la intervención.
- El episodio intensificó el debate sobre si NEAR Intents puede seguir considerándose permissionless mientras utiliza controles de compliance de SHIELD para detener transacciones cross-chain y retener fondos pendientes de revisión legal.
NEAR Intents bloqueó transferencias vinculadas al hack de Bitget, poniendo bajo escrutinio su promesa de ofrecer infraestructura cross-chain permissionless. En una explicación pública, el general manager Alex Shevchenko afirmó que los atacantes intentaron mover más de $50 millones a través del servicio, descontando intentos duplicados. SHIELD detuvo la mayoría de los flujos señalados, congeló $503.000 en plena transacción y permitió que alrededor de $166.000 pasaran. El episodio está directamente relacionado con el exploit de Bitget, cuyas pérdidas identificadas alcanzaron aproximadamente $387,5 millones.
— Alex Shevchenko 🇺🇦 (@AlexAuroraDev) September 28, 2026
NEAR Intents afronta una prueba para su diseño permissionless
NEAR Intents utiliza su sistema SHIELD para analizar flujos de transacciones mediante datos KYT, proveedores de inteligencia, investigación independiente y señales de otros participantes de la industria. Cuando detecta actividad sospechosa, el protocolo puede retrasar o detener un swap en lugar de ejecutarlo automáticamente. Ese control introduce un límite dentro de un producto promocionado como abierto y permissionless. Una tensión similar apareció en una disputa de compliance relacionada con NEAR Intents, donde un usuario afirmó que sus fondos permanecieron congelados después de una conversión cross-chain.
Shevchenko sostuvo que una infraestructura permissionless no está obligada a procesar fondos ilícitos, mientras el cofundador de NEAR, Illia Polosukhin, diferenció entre propiedad permissionless de activos y servicios a nivel de aplicación. Bajo esa interpretación, los usuarios pueden mantener activos y desplegar contratos sin aprobación, pero los proveedores de liquidez no están obligados a procesar cada swap. El debate gira en torno a si una infraestructura resistente a la censura puede coexistir con aplicaciones controladas por normas de compliance construidas sobre ella. La cuestión cobra importancia mientras NEAR Intents amplía su routing cross-chain y gestiona volúmenes cada vez mayores.
Los fondos bloqueados siguen retenidos mientras avanzan los procesos legales y de recuperación. Shevchenko pidió a Bitget que actúe a través de canales legales y de fuerzas de seguridad, y afirmó que NEAR Intents renunciará a cualquier bounty de recuperación. La explicación no detalló quién autoriza la liberación de fondos ni cómo pueden recuperarlos usuarios que hayan sido señalados por error. Esa falta de claridad deja abiertas dudas de gobernanza sobre apelaciones, custodia y discrecionalidad operativa. También contrasta con la negativa de THORChain a bloquear direcciones vinculadas a Bitget, donde el protocolo defendió un modelo permissionless más estricto.
La mayoría de las transferencias rechazadas terminó moviéndose por otros proveedores después de ser bloqueadas por NEAR Intents, mostrando que filtrar una sola vía no necesariamente impide el lavado dentro de un mercado cross-chain fragmentado. La intervención redujo la exposición de NEAR Intents a los fondos robados, pero no evitó que los atacantes buscaran rutas alternativas. La disputa va más allá de un único hack: pone a prueba cómo los sistemas cross-chain equilibran acceso abierto, controles de compliance y obligaciones de recuperación cuando fondos ilícitos intentan utilizar infraestructura diseñada para movimientos sin fricción.





