A cierre del primer semestre de 2026, el valor total de los activos del mundo real (RWA) tokenizados en cadena supera los 34.000 millones de dólares según múltiples agregadores, aunque algunas estimaciones de mercado lo sitúan por encima de los 40.000 millones si se incluyen emisiones privadas no declaradas. Esta cifra representa un crecimiento interanual superior al 140 %, lo que confirma que la tokenización ha superado la fase piloto. Sin embargo, la correlación entre capitalización y liquidez intraday es prácticamente nula.
El informe de DWF Labs publicado en mayo de 2026 desglosa que, de los 31.000 millones de dólares en RWA tokenizados con seguimiento público, menos del 10 % registra movimiento en protocolos DeFi en un período de siete días. El 90 % restante permanece estático en carteras de custodia institucional, sin interacción con contratos inteligentes ni transferencias entre direcciones. Más revelador aún: sobre una muestra de 1.289 activos tokenizados con precio unitario superior a 100.000 USD, 910 de ellos (equivalentes a 32.900 millones de USD) no registraron ninguna transacción on‑chain durante la semana analizada.
Estos datos descartan cualquier interpretación optimista sobre la liquidez orgánica. La tokenización ha cumplido su primera fase —migrar la representación digital de activos— pero no ha activado el mecanismo de formación de precios continua que caracteriza a los mercados secundarios eficientes.
Desajuste temporal en la actualización de precios
El obstáculo más elemental reside en la frecuencia de actualización del valor liquidativo (NAV). Activos como crédito privado, bienes raíces o infraestructura mantienen una sola actualización de NAV por día hábil, y en muchos casos cada 48 horas o más. Este ritmo choca frontalmente con una red que opera 24/7. Los market makers no pueden construir spreads ajustados sobre referencias de precio rezagadas, porque el costo de inventario ante movimientos intradía no es cubrible.

El problema se agrava en los fines de semana. Según datos de RedStone, la mayoría de los oráculos congelan los precios de acciones tokenizadas al cierre del viernes en Nueva York y no los reanudan hasta el lunes. Durante ese intervalo, los protocolos DeFi que aceptan estos activos como colateral ejecutan liquidaciones o empréstitos basados en precios obsoletos, generando riesgos de arbitraje no anticipados y descalces de garantía.
Este rezago no es una cuestión menor: en eventos geopolíticos ocurridos en sábado o domingo, el precio on‑chain puede diferir del valor razonable del subyacente en más de un 5 %, sin que exista mecanismo de corrección hasta la apertura del lunes.
Fricciones en la liquidación: la promesa de instantaneidad no se cumple
La tecnología de registro distribuido ofrece liquidación atómica en teoría, pero en la práctica, los procesos de suscripción y reembolso de RWA tokenizados requieren entre uno y tres días hábiles. Los fondos de money market tokenizados, como BUIDL de BlackRock o BENJI de Franklin Templeton, establecen ventanas de reembolso que no son inmediatas; el inversor debe iniciar una solicitud y esperar la ejecución en la ventana diaria de cálculo de NAV.
Esta demora introduce un problema de convertibilidad: el tenedor no puede transformar su posición en efectivo disponible en el mismo bloque, lo que limita el uso de estos activos como herramienta de tesorería. Los pools de liquidez en DEX presentan profundidades insuficientes para órdenes superiores a 500.000 USD, y los mercados OTC, aunque existen, operan con listas blancas y restricciones geográficas que fragmentan aún más la demanda.
El Banco de Pagos Internacionales ha advertido que, si la demanda de reembolsos en cadena supera la capacidad de provisión de liquidez del subyacente, se generaría un riesgo de liquidez sistémico no cubierto por los mecanismos tradicionales de suspensión de reembolsos.
Barreras regulatorias: el filtro de elegibilidad reduce la base de compradores
El cumplimiento normativo no es un añadido periférico, sino una restricción rígida que define quién puede mantener y transferir cada activo tokenizado. Las cláusulas de transferencia, las listas de direcciones autorizadas, los requisitos KYC/AML renovables y las pruebas de acreditación de inversor cualificado actúan como compuertas que excluyen a la mayoría de los participantes minoristas. Según el estudio de RWA.xyz y CoinDesk, el 97 % del valor tokenizado actual no es accesible para residentes en Estados Unidos sin calificación de inversor acreditado, y solo unos 1.700 millones de dólares cumplen los requisitos para ser ofrecidos a minoristas estadounidenses.
La heterogeneidad jurisdiccional multiplica esta fragmentación. Un activo emitido bajo la regulación suiza de DLT puede ser transferible sin restricciones dentro de la UE bajo MiCA, pero no en Singapur, donde la autoridad MAS exige una prospecto local. Cada proyecto debe diseñar módulos de cumplimiento programables que varían según la cadena y la contraparte, lo que eleva los costes de operación y reduce el incentivo para crear mercados secundarios transfronterizos.
Fragmentación multicadena: un mismo activo, precios diferentes
La estrategia de emisión en múltiples redes (Ethereum, Solana, Polygon, Avalanche, etc.) ha sido adoptada para ampliar el alcance, pero ha provocado una dispersión artificial de la liquidez. Datos de RWA.io indican que el diferencial de precio entre versiones del mismo activo tokenizado en distintas cadenas se mantiene persistentemente entre el 1 % y el 3 %. En los mercados financieros tradicionales, este arbitraje se cerraría en segundos; sin embargo, en el entorno cross‑chain, el coste de trasladar el capital (comisiones de puente, deslizamiento, tarifas de red y riesgo de retraso) se sitúa entre el 2 % y el 5 %, superando con frecuencia el diferencial, lo que desincentiva el arbitraje hasta hacerlo económicamente inviable.
La fragmentación tiene un coste anual estimado de entre 600 y 1.300 millones de dólares, que se manifiesta en forma de oportunidades de arbitraje no explotadas y en la ineficiencia de los mercados. Si la tokenización alcanza los 16 billones de dólares en 2030 (proyección de Boston Consulting Group), este coste podría escalar a 30.000‑75.000 millones anuales. La IOSCO, en su documento de consulta de junio de 2026, ha señalado la falta de interoperabilidad cross‑chain como el principal escollo técnico para el desarrollo de mercados secundarios profundos.
Ausencia de creadores de mercado especializados
A diferencia de los mercados de criptomonedas nativas, donde existen decenas de firmas de market‑making con estrategias algorítmicas, la mayoría de los tokens RWA carecen de creadores de mercado dedicados. Los pocos que operan se concentran en fondos de renta fija tokenizados y utilizan estos activos principalmente para operaciones de repo y colateral, no para descubrimiento de precios.

El caso de BUIDL es ilustrativo: con un AUM superior a los 1.500 millones de dólares, cuenta con apenas 85 tenedores únicos, 30 direcciones activas mensuales y una media de 104 transferencias por mes. Además, aproximadamente el 90 % del suministro de BUIDL y del WT‑GXX de WisdomTree está concentrado en cuatro carteras, correspondientes a protocolos DeFi que mantienen estos activos como garantía productiva, no como instrumentos de negociación. Esta estructura de tenencia confirma que el mercado funciona bajo un paradigma de comprar y mantener, donde la utilidad es el rendimiento pasivo, no la especulación ni la cobertura intradía.
La tokenización no modifica la liquidez inherente del subyacente
Este es el límite más fundamental, y el más ignorado en los whitepapers. La tokenización actúa sobre la capa de representación, pero no acelera los plazos legales de transferencia de propiedad de un inmueble, ni reduce el periodo de maduración de un pagaré de crédito privado. Un contrato inteligente puede ejecutar una transferencia en 12 segundos sobre Ethereum, pero esa transferencia no tiene efecto jurídico pleno hasta que el registro de la propiedad o el agente de pagos actualice sus libros, proceso que toma días.
Como declaró el responsable de ventas de Ondo Finance en la Paris Blockchain Week de 2026: «Pensar que la tokenización convierte un activo ilíquido en líquido es un error conceptual». El director de expansión de Tether añadió: «Subir un activo a la cadena no equivale a que ese activo se vuelva líquido». La tokenización aporta fraccionamiento, liquidación más rápida y cumplimiento programable, pero la liquidez exige algo que la cadena no puede generar ex nihilo: compradores y vendedores dispuestos a intercambiar en volumen y con frecuencia.
Vías de solución: infraestructura orientada a la negociación continua
La superación del atasco de liquidez requiere intervenir en múltiples planos, ninguno de los cuales es trivial:
- Primero, construir mercados secundarios con reglas específicas para RWA cumplientes. Esto implica plataformas de negociación con permiso (que ejecuten verificación de elegibilidad, divulgación de información y restricciones de transferencia en el propio contrato), sistemas de liquidación automatizada basados en smart contracts y acuerdos de creación de mercado con proveedores de liquidez que mantengan spreads reducidos.
- Segundo, implantar oráculos de precios continuos, con alimentación de datos durante los fines de semana y fuera del horario de los mercados tradicionales. Pyth y RedStone ya están desarrollando feeds para acciones tokenizadas y materias primas que operan las 24 horas. En la vertiente de reembolsos, el modelo RFQ (request for quote) permite a los creadores de mercado ofrecer precios para reembolsos inmediatos, como ha demostrado el protocolo Liquid Lane de Symbiotic, que ha procesado más de 2.000 millones de dólares en conversiones instantáneas entre stablecoins y fondos tokenizados.
- Tercero, habilitar puentes cross‑chain que reduzcan el coste de arbitraje por debajo del diferencial de precio. Ondo Finance y LayerZero han lanzado un esquema de transferencia nativa para ETFs tokenizados que reduce el coste de migración al 0,5 %. Chainlink CCIP está siendo adoptado por emisores institucionales para conectar cadenas privadas con redes públicas, permitiendo que un mismo activo se negocie en múltiples entornos sin duplicar la liquidez.
- Cuarto, incorporar lógica de cumplimiento en el propio contrato, mediante credenciales verificables (VC) que permitan una DeFi con permiso, donde la transferibilidad se resuelve en tiempo de ejecución sin sacrificar la interoperabilidad. Este enfoque ya está operativo en proyectos como Tokeny y Securitize, que han demostrado que es posible mantener el cumplimiento normativo y a la vez conectar con agregadores de liquidez.
- Quinto, avanzar hacia el «libro mayor unificado» propuesto por el BIS, donde el dinero de banco central, el dinero comercial y los valores tokenizados compartan un mismo espacio operativo. Este modelo eliminaría la necesidad de puentes y reduciría la fragmentación a su mínima expresión, siempre que los reguladores acuerden estándares comunes.
El socio director de DWF Labs resumió la situación en su intervención en el Token2049 de Dubái: «La liquidez es la restricción dura para escalar la tokenización en cadena. Lo que falta son las infraestructuras que permitan negociar estos activos a escala: precios en tiempo real, reembolsos instantáneos y mercados secundarios con profundidad suficiente para absorber órdenes institucionales. Cuando eso esté resuelto, la tokenización dejará de ser solo una historia institucional para convertirse en una historia de mercado más amplia».
La primera oleada de la tokenización —el traslado de activos a la cadena— está prácticamente completada. La segunda oleada debe abordar la transformación de activos «mantenibles» a activos «negociables». Esta transición no depende de un único avance tecnológico, sino de la evolución coordinada de la infraestructura de precios, los mecanismos de liquidación, los marcos regulatorios, los estándares cross‑chain y el ecosistema de creación de mercado.
Sin esa evolución, el mercado de RWA tokenizados seguirá siendo un vasto depósito de valor inerte, con una capitalización impresionante pero una actividad intradía marginal, muy lejos de la visión de un sistema financiero abierto y eficiente.





