Puntos Clave de la Noticia:
- Decreto de la Casa Blanca: La administración de Donald Trump prepara una orden ejecutiva destinada a acelerar la migración hacia la criptografía poscuántica y mitigar el espionaje extranjero.
- Vulnerabilidad en cadena: Al 1 de marzo de 2026, más del 34% de todos los Bitcoin en circulación mantiene sus claves públicas expuestas en la cadena de bloques, según datos del borrador técnico BIP-361.
- Reducción en estimaciones: Investigaciones de Craig Gidney publicadas en mayo de 2025 redujeron el requisito teórico para romper el cifrado RSA-2048 de 20 millones a menos de 1 millón de cúbits ruidosos.
La Casa Blanca. a través de una publicación en su cuenta oficial, reactivó la discusión global sobre la seguridad de Bitcoin tras insinuar de forma enigmática un fuerte impulso gubernamental en el área de la computación cuántica bajo la administración del presidente Donald Trump.
So now the official White House account has now resorted to click bait?
Go make some arrests, end the war in the Middle East, arrest the deep state, and ramp up deportations.
You know, the things we voted for.
If you do that you won’t have to post click bait.
— Derrick Evans (@DerrickEvans4WV) June 22, 2026
El mensaje invitó a los ciudadanos a mantenerse atentos ante los nuevos lineamientos de la administración estadounidense. Según reportes difundidos por el portal Nextgov, la iniciativa tomará la forma de una orden ejecutiva programada para esta semana, la cual asignará al FBI y a las agencias de inteligencia la tarea primordial de proteger las investigaciones cuánticas locales frente al espionaje extranjero.
La orden instruirá de manera directa a los departamentos de Energía y Defensa a construir un ordenador cuántico funcional, mientras que el Departamento de Comercio expandirá el financiamiento a firmas tecnológicas privadas para acelerar los esquemas de migración criptográfica.
Este progreso regulatorio e institucional genera lecturas encontradas en el ecosistema cripto. El desarrollo acelerado de estas máquinas acerca el horizonte hacia el denominado «Día Q», momento en el que un computador cuántico posea la capacidad técnica de vulnerar la criptografía tradicional que hoy resguarda los monederos de activos digitales.

El dilema técnico tras la propuesta BIP-361
La velocidad de este avance forzó revisiones matemáticas drásticas en los últimos meses. En 2019, el investigador de Google, Craig Gidney, estimó que quebrar una encriptación RSA-2048 requeriría cerca de 20 millones de cúbits físicos. No obstante, una actualización de sus modelos publicada en mayo de 2025 redujo esa cifra por debajo del millón de cúbits. En paralelo, encuestas globales del Global Risk Institute otorgan actualmente un 50% de probabilidades a la aparición de una máquina con estas capacidades en un plazo de 15 años.
El impacto sobre la seguridad de Bitcoin se centra en la exposición de datos antiguos. Datos del borrador técnico BIP-361 indican que más del 34% de la oferta total de Bitcoin revela su clave pública en la blockchain (on-chain). Esto incluye los aproximadamente 1,1 millones de BTC minados en los inicios de la red por Satoshi Nakamoto, un botín valorado en unos 71.000 millones de dólares tomando como referencia un precio de cotización de mercado cercano a los $64.545 dólares.
Ante este panorama, el fundador de Binance, Changpeng Zhao, debatió recientemente con Alex Thorn, directivo de Galaxy Research, la polémica alternativa de congelar de forma comunitaria las monedas inactivas de la era fundacional para evitar su robo masivo mediante ataques cuánticos en el futuro.
El borrador BIP-361, firmado por el especialista Jameson Lopp junto a cinco coautores, propone bloquear preventivamente los envíos hacia direcciones vulnerables y anular de manera definitiva las firmas heredadas dos años después de su implementación. No obstante, los críticos de la medida señalan que restringir de forma forzosa cualquier saldo violaría el principio inmutable de la red de que los fondos de un usuario no pueden ser confiscados por terceros.
El ecosistema aguarda el contenido específico del decreto norteamericano para determinar el impacto real sobre la infraestructura criptográfica actual.





