TL;DR
- JPMorgan advierte que las stablecoins con rendimiento amenazan la estabilidad financiera.
- El banco apoya la Ley GENIUS para regular emisores de stablecoins.
- La banca estadounidense teme a las stablecoins que ofrecen interés competitivo.
JPMorgan Chase abordó el tema de las stablecoins con rendimiento durante su llamada de resultados del cuarto trimestre. El director financiero, Jeremy Barnum, defendió la tecnología blockchain pero advirtió contra diseños que imiten servicios bancarios sin regulación. Sus comentarios respondieron a una pregunta del analista de Evercore, Glenn Schorr, sobre el cabildeo de la Asociación Bancaria Estadounidense y los debates legislativos en el Congreso.
Barnum declaró que el banco respalda el espíritu de la GENIUS Act, propuesta que busca regular la emisión de stablecoins. Señaló específicamente el riesgo de las stablecoins que pagan intereses: «La creación de un banco paralelo que replica depósitos con rendimiento, pero sin las salvaguardas prudenciales desarrolladas en siglos de regulación bancaria, es claramente peligrosa», afirmó. JPMorgan acepta la competencia, pero rechaza sistemas financieros fuera de marcos de protección establecidos.
El temor no es nuevo. En mayo de 2025, el lobby bancario expresó «pánico» ante stablecoins que ofrecen rendimientos superiores a las tasas tradicionales.
Estos activos digitales ya transforman pagos y liquidaciones onchain con transacciones más rápidas y económicas. Las versiones con interés agravan la amenaza mientras los bancos mantienen tasas modestas para ahorradores.
El Congreso limita rendimientos pasivos en stablecoins
El debate llegó al legislativo con el proyecto de ley de activos digitales. Un borrador modificado esta semana prohíbe explícitamente pagar intereses «únicamente por mantener una stablecoin«. Los congresistas buscan evitar que funcionen como depósitos bancarios no regulados.
Sin embargo, el texto permite incentivos vinculados a actividades específicas. Los usuarios podrían recibir recompensas por proveer liquidez, participar en gobernanza o validar redes mediante staking. Estos mecanismos se distinguen del rendimiento pasivo, al requerir acción del titular.
La postura de JPMorgan refleja una tensión creciente
Por un lado, el banco explora blockchain para pagos transfronterizos y liquidez. Por otro, defiende su modelo frente a innovaciones que desafían su rol como intermediario financiero. Barnum matizó su crítica: valora la tecnología, pero exige igualdad regulatoria.
Las stablecoins globales superan los 290.000 millones de dólares en circulación. Su adopción en mercados emergentes —donde sirven como acceso al dólar— crece un 20% anual, según el FMI. Si se añade rendimiento, competirían directamente con cuentas de ahorro.
Proyectos como Circle y Paxos eliminan opciones de interés automático en sus tokens, enfocándose en casos de uso transaccionales. Otros exploran modelos híbridos con bancos tradicionales para cumplir normas.
El resultado depende de dos factores: la velocidad regulatoria y la demanda real de rendimientos. Mientras el Congreso debate, instituciones como JPMorgan presionan para evitar ventajas competitivas injustas. Los próximos meses definirán si las stablecoins se integran al sistema financiero existente o construyen alternativas paralelas.
Por ahora, el mensaje es claro. La innovación financiera avanza, pero las instituciones tradicionales exigen reglas que protejan la estabilidad. Los rendimientos pasivos en stablecoins podrían extinguirse en EE.UU., forzando a la industria a priorizar utilidad práctica sobre promesas de ganancias fáciles. La era de los experimentos sin límites termina; comienza la fase de adaptación a marcos reales.




