Puntos clave de la noticia:
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Eliza Labs demandó a X Corp y acusó a la empresa de Elon Musk de copiar su tecnología y suspender sus cuentas para limitar la competencia.
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La compañía rechazó pagar una licencia empresarial de $50.000 al mes y poco después perdió el acceso a sus cuentas, lo que calificó como una maniobra anticompetitiva.
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En abril, la firma lanzó una plataforma no-code para diseñar agentes de inteligencia artificial.
Eliza Labs presentó una demanda contra X Corp en un tribunal federal de San Francisco. La compañía de software de inteligencia artificial acusa a la plataforma de Elon Musk de utilizar información técnica clave para desarrollar productos similares y luego suspender sus cuentas con el objetivo de limitar la competencia.
La denuncia fue presentada por la empresa y por su fundador, Shaw Walters, quienes sostienen que X actuó con poder monopólico al bloquearlos tras negarse a pagar una licencia empresarial considerada excesiva.
Según el expediente judicial, X presionó a la compañía para contratar un servicio corporativo con un costo de $50.000 al mes, lo que equivale a $600.000 al año. Eliza decidió no aceptar esas condiciones y poco después perdió el acceso tanto a la cuenta institucional como a la personal de su fundador. Walters argumenta que la medida no tuvo justificación legítima y que formó parte de una maniobra destinada a excluir a un competidor de la plataforma.
Los demandantes sostienen que la suspensión no fue un hecho aislado, sino parte de un plan coordinado para obtener dinero e inteligencia técnica sobre el desarrollo de software de código abierto. En la presentación judicial calificaron las acciones de X como fraudulentas y anticompetitivas. También advirtieron que la empresa dirigida por Musk habría actuado bajo la premisa de que podía eliminar a otros proyectos sin enfrentar consecuencias legales inmediatas.
¿Un Palo en la Rueda al Avance Explosivo de Eliza?
Eliza Labs se popularizó en los últimos meses por el desarrollo de elizaOS, un protocolo de agentes autónomos de inteligencia artificial valorado en $2.500 millones. Además, en abril lanzó una plataforma de creación sin código que permite diseñar agentes avanzados sin necesidad de conocimientos de programación, lo que amplió su base de usuarios y atrajo la atención del sector tecnológico.
La disputa ahora se traslada a los tribunales, donde se determinará si X utilizó su posición dominante para perjudicar a un competidor emergente en la industria de la inteligencia artificial.