Puntos clave de la noticia:
- El AUM de MEV Capital cayó 80% en cuatro meses, desde un pico de $1.5 mil millones hasta cerca de $300 millones, tras millones en pérdidas directas.
- Belem terminó su mandato de gestión con MEV Capital e internalizó al equipo institucional, trasladando gobernanza y operación a un modelo in-house.
- El foco pasa a la ejecución de la integración, la transición de clientes y si controles más estrictos y reportes claros pueden reconstruir confianza para estabilizar flujos.
MEV Capital enfrentó un giro abrupto después de que un reporte del 26 de febrero de 2026 señalara que sus activos bajo gestión cayeron 80% en cuatro meses, bajando desde un pico de $1.5 mil millones hasta alrededor de $300 millones. El mismo reporte vinculó la caída con millones en pérdidas directas, una combinación que suele acelerar el retiro de capital cuando se endurece la tolerancia al riesgo. En paralelo, Belem se movió para absorber al equipo de MEV Capital, convirtiendo un retroceso de performance en una transición organizacional. Un desplome de 80% del AUM más un “lift-out” del equipo define ahora la narrativa para asignadores y contrapartes.
Cambio de mandato y efecto dominó en el AUM
Según el reporte, Belem terminó su mandato de gestión con MEV Capital e internalizó al equipo institucional de gestión de activos. Esa formulación marca un límite de gobernanza: los derechos de decisión y los controles pasan a quedar dentro de casa, en lugar de permanecer en un gestor externo. Para los clientes, la prioridad inmediata es la continuidad, incluyendo quién controla los flujos de ejecución, el monitoreo y las decisiones diarias de riesgo una vez que el equipo cambia de empleador. La terminación del mandato que reubica a los operadores replantea la debida diligencia: ya no es solo performance, también estabilidad operativa y supervisión. Eso puede agilizar escalaciones en mercados rápidos.

El movimiento también subraya qué tan rápido puede irse el capital cuando aparecen pérdidas. Un descenso de $1.5 mil millones a cerca de $300 millones comprime la base de comisiones, reduce el margen de maniobra y limita la flexibilidad para sostener capacidad de estrategia en periodos volátiles. Con “millones en pérdidas directas” como telón de fondo, el reporte sugiere que no fue solo volatilidad contable, sino un golpe material que puede detonar rescates y revisiones más estrictas. La compresión del AUM impulsada por pérdidas pone a prueba el modelo de negocio y obliga a mayor escrutinio sobre procesos de riesgo, comunicación y accountability.
Hacia adelante, los stakeholders observarán cómo se ejecuta la absorción del equipo, incluyendo el orden de la comunicación con clientes, la mecánica de transición de portafolios y cualquier ajuste en parámetros de riesgo que rigen trading y custodia. Con el AUM ahora alrededor de $300 millones, estabilizar la percepción puede depender de una ejecución consistente y reportes transparentes. El enfoque del reporte también fija una vara institucional: los cambios de mandato deben ser explicables, documentados y auditables para comités. Claridad de integración y reconstrucción de confianza del asignador son los KPIs de corto plazo mientras Belem consolida la función y la huella de MEV Capital se reduce frente a su pico del ciclo.


