Puntos clave de la noticia:
- Bitcoin cayó por debajo de los 73,000 dólares debido al endurecimiento de las condiciones macroeconómicas.
- Los diferenciales de crédito corporativo se mantienen comprimidos, señalando que el riesgo aún no se refleja en los precios.
- Patrones históricos sugieren una ventana de compra estratégica a partir del segundo semestre de 2026.
Martes de alta volatilidad en el mercado cripto, arrastrando el precio hacía los 73.000 dólares. Esta acción en el mercado coincide con la aparición de preocupantes datos macroeconómicos en Estados Unidos, donde la acumulación de Bitcoin y el estrés crediticio parecen guardar una estrecha relación.
En la actualidad, los diferenciales de crédito corporativo se mantienen muy bajos, pese a que la deuda estadounidense alcanzó los 38.5 billones de dólares. No obstante, el rendimiento del Tesoro a 10 años ha escalado hasta el 4.28%, manteniendo las condiciones financieras extremadamente ajustadas para el sector privado.
Expertos indican que en otros ciclos, por ejemplo, 2018 y 2022, Bitcoin solo encontró un suelo real después de que estos diferenciales comenzaron a ensancharse. Por lo tanto, la brecha actual sugiere que el mercado aún debe absorber una fase de tensión antes de iniciar un rebote sostenido.

El comportamiento de las ballenas y la ventana de oportunidad en 2026
A corto plazo, la actividad de venta aumentó considerablemente, con carteras que superan los 1,000 BTC depositando grandes cantidades en Binance. Asimismo, los tenedores que compraron hace un año comenzaron a mover sus fondos hacia los intercambios, marcando el mayor flujo de este grupo en meses.
A pesar de esta presión inmediata, el indicador SOPR cayó hacía niveles que sugieren un agotamiento de los vendedores a largo plazo. En consecuencia, el análisis técnico y macro proyecta que la verdadera fase de crecimiento se gestará tras un periodo de liquidaciones necesarias para limpiar el mercado.
En resumen, si los diferenciales de crédito se disparan hacia el rango del 2% en abril, el ciclo histórico apunta a una ventana de compra tras julio de 2026. Mientras el mercado absorbe el estrés económico, los inversores institucionales podrían estar preparándose para una fase de acumulación masiva durante el cierre del año.




