Puntos clave de la noticia:
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Tras el halving de 2024, la recompensa por minar un bloque de Bitcoin bajó a 3.125 BTC, lo que redujo los márgenes y obliga a los mineros a diversificar sus ingresos.
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En 2025, el hashprice promedio cayó de $55 a $35 por PH/s y los costos operativos subieron a $70,000 por máquina, haciendo vital el acceso a energía barata.
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Los mineros individuales sufren serías dificultades para operar de forma rentable debido a la profesionalización del sector.
La minería de Bitcoin se ha vuelto cada vez más exigente tras el halving de 2024, que redujo la recompensa recibida por bloque a 3.125 BTC. Este ajuste comprime los márgenes de los mineros y obliga a repensar los modelos de negocio: incluso compañías públicas con grandes reservas de capital han tenido dificultades para seguir siendo rentables operando solo con la minería.
En 2025, el hashprice promedio cayó de $55 a $35 por PH/s, mientras que los costos de operación ascendieron a alrededor de $70,000 por máquina, acentuando la presión sobre los márgenes. La volatilidad de Bitcoin, que subió hasta $126,000 en octubre antes de retroceder por debajo de $80,000, impactó directamente en los ingresos de los mineros. La rentabilidad ahora depende no solo de la escala, sino del acceso a energía barata y a la participación en las tarifas de transacción.
Diversificación o Desaparición
Frente a este complejo escenario, los mineros públicos buscan diversificar sus ingresos. Empresas como HIVE, Core Scientific, MARA, Hut 8, Riot Platforms, TeraWulf e IREN están adaptando parte de su infraestructura para trabajos de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento. Estas operaciones aprovechan la energía, la refrigeración y los espacios de data centers existentes, generando ingresos alternativos que estabilizan su flujo de caja y reducen la dependencia de las recompensas de Bitcoin.
El mercado también muestra una tendencia particular. Las fusiones y adquisiciones entre mineros buscan optimizar costos, ampliar su capacidad y mejorar su eficiencia operativa. Al mismo tiempo, la exposición de los mineros públicos a Bitcoin como activo de tesorería contribuye al aumento de la volatilidad financiera. Mantener grandes reservas de BTC genera fluctuaciones y obliga a recurrir a financiamiento vía deuda o emisiones de acciones, lo que incrementa el riesgo de dilución para los accionistas.

La Minería Doméstica Ya Casi no Tiene Rentabilidad
Para los mineros individuales, la minería se ha vuelto cada vez menos viable. Requiere hardware especializado, electricidad barata y acceso a pools confiables. Sin estas condiciones, operar a escala doméstica genera pérdidas. La profesionalización del sector ha llevado a la concentración de la capacidad de minado en grandes compañías, que pueden cubrir costos, optimizar operaciones y acceder a financiamiento.
En 2026, la minería de Bitcoin estará definida por la eficiencia, la diversificación y una adecuada gestión de riesgos. La presión sobre los márgenes, la innovación en IA y HPC, y las alianzas corporativas definirán quiénes sobreviven en una industria que se ha vuelto cada vez más competitivo. Quienes logren equilibrar sus costos, infraestructura y liquidez mantendrán su posición, mientras que los más pequeños podrían quedar fuera de juego.





