Puntos clave de la noticia:
- Un comité multipartidista del Reino Unido pidió al gobierno prohibir de inmediato las donaciones en criptomonedas a partidos políticos, al considerar que representan riesgos inaceptables para la integridad del sistema.
- Los legisladores quieren modificar la Representation of the People Bill, preparar salvaguardas desde la Electoral Commission y endurecer las reglas para donantes extranjeros con activos registrados en Reino Unido.
- El comité también pidió una unidad de enforcement liderada por la NCA, argumentando que los flujos opacos de dinero amenazan la confianza pública y pueden facilitar influencia extranjera en política.
El debate sobre la financiación política en Reino Unido acaba de dar un giro brusco, y el llamado multipartidista a congelar las donaciones en cripto está empujando a los activos digitales al centro de un argumento de seguridad nacional. Un comité parlamentario instó al gobierno a detener de inmediato las donaciones políticas realizadas mediante criptomonedas, al advertir que las normas actuales dejan demasiado espacio para dinero ilícito e influencia extranjera. La recomendación marca un cambio relevante porque trata a las criptomonedas no solo como un nuevo canal de pago, sino como una vía que podría esquivar las salvaguardas diseñadas para proteger la confianza, la transparencia y la integridad de la financiación partidaria.
Crece la presión para imponer una moratoria vinculante
Lo que le da verdadero peso a esta intervención es su exigencia de una moratoria vinculante, y no de una revisión lenta con plazos difusos. El comité afirmó que las donaciones en criptomonedas representan un “riesgo innecesario e inaceptablemente alto” para la integridad del sistema de financiación política y pidió a los ministros modificar en consecuencia la Representation of the People Bill. También quiere que la Electoral Commission desarrolle salvaguardas antes de las próximas elecciones generales. Ese enfoque importa porque los legisladores ya no están preguntando si las criptomonedas pueden encajar dentro de la política. Ahora se preguntan si la política debería aceptarlas en absoluto bajo las condiciones actuales.

El informe también sostiene que la arquitectura de supervisión sobre el dinero político está demasiado fragmentada como para gestionar riesgos emergentes. Junto con la propuesta de prohibir las donaciones en cripto, el comité sugirió nuevas reglas para donantes, exigiendo que las personas residentes en el extranjero hayan mantenido durante 12 meses suficientes activos en Reino Unido registrados ante HMRC antes de poder donar. Además, pidió crear una Political Finance Enforcement Unit dentro de la National Crime Agency. Esa combinación deja ver la preocupación de fondo: a los legisladores les inquietan menos los tokens en sí que los flujos opacos, la débil coordinación institucional y la facilidad con que los controles pueden ser burlados.
Lo que vuelve políticamente potente esta recomendación es la advertencia del comité de que la confianza pública podría deteriorarse todavía más si el dinero opaco sigue encontrando nuevas rutas hacia las elecciones. El informe sostiene que ya no puede descartarse una gran operación de influencia financiera extranjera, citando el aumento de amenazas estatales y la incertidumbre geopolítica. En ese contexto, las criptomonedas dejan de ser solo una historia tecnológica y pasan a convertirse en una prueba de credibilidad para el sistema británico. El gobierno enfrenta ahora una elección clara: construir reglas con suficiente rapidez para neutralizar el riesgo, o aceptar que la presión para una prohibición ya se ha convertido en el instinto dominante dentro del Parlamento.



