Puntos clave de la noticia:
- Zora se mueve a Solana y lanza “attention markets”, permitiendo operar tokens vinculados a tendencias, memes y momentos culturales de internet.
- La idea usa el precio como proxy de atención, para posicionarse ante la aceleración o el desvanecimiento de una tendencia.
- El lanzamiento subraya una apuesta por liquidez y un trade-off de riesgo, ya que mercados basados en atención pueden atraer manipulación, confusión y brechas abruptas de liquidez.
Zora se está expandiendo a Solana con un producto que denomina “attention markets”, diseñado para que los usuarios puedan operar tokens vinculados a tendencias de internet. El cambio de fondo es que la tracción social se está empaquetando en algo que se comporta y se negocia como un mercado. En lugar de tratar memes y momentos culturales solo como contenido, el lanzamiento los enmarca como señales que pueden tener precio, comprarse y venderse. Para los traders en Solana, esto suma otro venue onchain compitiendo por liquidez y atención. Para creadores y observadores, abre una pregunta mayor: ¿quién captura valor cuando la atención se convierte en un activo transable?
.@zora is showing that your cultural intuition is alpha.
The world’s attention market, built on Solana, lets you take positions on any topic, idea, meme, or moment before it breaks. pic.twitter.com/wNamj15NWH— Solana (@solana) February 17, 2026
Los “attention markets” como nueva categoría de producto onchain
Según la descripción, los attention markets convierten un tema, meme o momento cultural en un token negociable, permitiendo a los participantes expresar una visión sobre qué capturará la atención de internet a continuación. La propuesta de valor es directa: el precio se convierte en un proxy de la atención colectiva. Si una tendencia acelera, los compradores pueden empujar al alza el token asociado; si se apaga, los vendedores lo ajustan a la baja. Ese mecanismo, en la práctica, “financiariza” la viralidad y crea un bucle de retroalimentación entre conversación y valoración. Para los participantes, el atractivo es exponerse al momentum social sin depender de adivinar qué plataforma dominará la narrativa en tiempo real.

Al aterrizar en Solana, Zora no solo lanza una función, también hace una apuesta de distribución sobre dónde los traders onchain quieren desplegar capital. La lectura estratégica es que operar atención necesita liquidez profunda para sentirse creíble. Llevar el producto a otra gran cadena puede ayudar a que los tokens de tendencias lleguen a nuevas audiencias, algo crítico cuando la viralidad se mide en horas, no en trimestres. Al mismo tiempo, más venues para operar tendencias puede fragmentar la liquidez y complicar la mejor ejecución, especialmente cuando las narrativas saltan entre comunidades. El desempeño dependerá de onboarding, descubrimiento y consistencia en la calidad de mercado.
El concepto también pone sobre la mesa riesgos de gobernanza y reputación, porque operar “atención” puede amplificar tanto el hype como la desinformación. El desafío operativo es alinear una mecánica de mercado abierta con participación responsable y guardrails. Si los tokens de tendencia se vuelven un canal principal para especular sobre cultura, los equipos deberán gestionar spam, manipulación y vacíos de liquidez repentinos que pueden perjudicar a quienes llegan tarde. También será clave comunicar qué representan estos tokens y qué no, para que la gente no confunda precio de mercado con “verdad”. El salto de Zora a Solana es un experimento, y los experimentos exigen transparencia.





