Puntos claves de la noticia:
- Una encuesta muestra que la aprobación de Nayib Bukele alcanza el 91.9%, consolidando su posición política.
- Solo el 2.2% de los encuestados identifica a Bitcoin como el mayor fracaso del gobierno, evidenciando una desconexión con las prioridades ciudadanas.
- El uso diario de Bitcoin sigue siendo limitado, pero el gobierno mantiene su apuesta comprando un BTC diario.
La popularidad del presidente salvadoreño Nayib Bukele alcanza un nuevo máximo según reveló una encuesta reciente de La Prensa Gráfica. El mandatario obtuvo 91.9% de aprobación, cifra que consolida su posición política en el país centroamericano. De las 1,200 personas consultadas, casi dos tercios expresaron apoyo contundente a su gestión, mientras apenas 1.8% manifestó desaprobación fuerte.
Los números reflejan una realidad clara: la ciudadanía salvadoreña respalda a Bukele, pero no necesariamente por su apuesta al Bitcoin. La criptomoneda, adoptada como moneda de curso legal en 2021, ocupa un lugar marginal entre las preocupaciones públicas. Solo 2.2% de los encuestados identificó al Bitcoin como el mayor fracaso del gobierno, porcentaje que confirma la desconexión entre la política cripto oficial y las prioridades ciudadanas.
El presidente respondió a la encuesta con su habitual tono sarcástico en redes sociales, burlándose del tamaño reducido de la oposición. La reacción muestra la confianza que Bukele mantiene frente a sus críticos, respaldado por cifras que pocos líderes latinoamericanos pueden exhibir.
La seguridad explica el fenómeno Bukele
El verdadero motor de la popularidad presidencial se encuentra en las mejoras de seguridad pública. Desde que asumió el cargo en 2019, Bukele implementó medidas drásticas contra las pandillas que asolaban al país.
La construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) representa la cara más visible de la estrategia. La prisión, diseñada para albergar a sospechosos de actividad criminal organizada, forma parte de un plan de mano dura que redujo considerablemente las tasas de homicidio.

Ciudadanos salvadoreños reportan mayor tranquilidad en su vida diaria. Calles antes controladas por grupos criminales ahora permiten el tránsito libre. Negocios operan sin extorsiones constantes. Familias salen sin el miedo que caracterizó décadas anteriores. La transformación del entorno de seguridad superó las expectativas iniciales y cambió la percepción internacional sobre El Salvador.
Para la mayoría de los salvadoreños, vivir sin violencia cotidiana vale más que cualquier experimento económico o tecnológico. El contraste entre la atención mediática global al Bitcoin y la indiferencia local resulta revelador.
La adopción de Bitcoin por parte de la población permaneció limitada desde su implementación. En una entrevista con TIME durante 2024, el propio Bukele admitió que el uso diario de la criptomoneda no alcanzó los niveles proyectados por el gobierno.
Los salvadoreños prefieren métodos de pago tradicionales para sus transacciones cotidianas. El Fondo Monetario Internacional advirtió sobre posibles riesgos financieros asociados con la estrategia cripto del país.
Pese a la tibia recepción pública y las críticas internacionales, El Salvador no retrocede en su apuesta. Funcionarios gubernamentales confirmaron que el país compra un Bitcoin diariamente desde 2022, compromiso que Bukele prometió mantener.
Rastreadores en línea vinculados a la Oficina de Bitcoin nacional muestran incrementos constantes en las reservas, incluso después de que El Salvador accedió a moderar algunos programas relacionados con criptomonedas como parte de un acuerdo de $1.4 mil millones con el FMI.




