Puntos clave de la noticia:
- Schwartz reavivó el debate en X con un hilo informal, señalando que parte de la historia de XRP y Ripple se definió por circunstancias fortuitas.
- Dijo que no puede ser definitivo, pero cree que Arthur Britto acuñó “drop”, y describió la mente de Britto como de otro nivel, incluso pidiéndole que “vaya más lento”.
- También afirmó que Ripple obtuvo ripple.com de un fan de Grateful Dead, tras notar el vínculo con la canción y una antigua 404 con “Dancing Bear”, no por una decisión de directorio.
Un hilo casual en X reactivó la historia de origen de XRP con un tono más cercano a la conversación de pasillo que a la narrativa corporativa. David Schwartz, CTO emérito de Ripple y coarquitecto del XRP Ledger, respondió a una pregunta sobre quién acuñó el término “drop” para la unidad mínima de XRP y luego derivó hacia una explicación poco común sobre cómo Ripple obtuvo su dominio. El intercambio reencuadró el debate de “los orígenes de XRP” como algo imperfecto, humano y, a ratos, accidental. En lugar de imponer una cronología única y definitiva, Schwartz dejó espacio a la incertidumbre y reconoció que no podía afirmar cada detalle con total precisión. Aun así, el hilo impactó porque aportó anécdotas concretas, no consignas, y lo hizo en tiempo real, donde la memoria de la comunidad se valida a la vista. Para los holders de largo plazo, el mensaje implícito fue claro: aquellos años se construían a base de iteración.
The only connection that I know of is that we got https://t.co/TrIRwHx1ub from a Dead fan who registered the domain because of the song.
— David 'JoelKatz' Schwartz (@JoelKatz) January 28, 2026
El hilo que reescribió el lore de XRP
Sobre la pregunta del “drop”, Schwartz dijo que su mejor apuesta es que Arthur Britto fue quien usó primero el término, aunque admitió que no puede asegurarlo. Su respuesta trató la terminología temprana como jerga de builders, no como el resultado de un comité formal de naming. La conversación también abrió una comparación poco habitual entre los dos arquitectos. Schwartz explicó que él opera con un nivel alto de inteligencia convencional y procesa rápido, pero que el intelecto de Britto funciona en otra liga, con rasgos que la mayoría no tiene. Añadió que Britto solía pedirle que bajara el ritmo al explicar, incluso cuando Schwartz estaba desglosando ideas del propio Britto, un detalle que alimenta el mito pero suena sorprendentemente operativo. El encuadre fue transparente: hay filtros y criterios, pero no certezas absolutas.

Luego, el hilo giró hacia una referencia cultural inesperada. Otro usuario mencionó la coincidencia entre el nombre Ripple y una canción de Grateful Dead, además de que una vieja página 404 del sitio incluía el “Dancing Bear” de la banda. El remate de Schwartz fue que la identidad digital de Ripple se heredó de un fan, no se diseñó en una sala de directorio.
Dijo que la empresa consiguió ripple.com de un seguidor de Grateful Dead que había registrado el dominio años antes por la canción, no por una decisión vinculada a la compañía. Con eso, Schwartz terminó despejando tres dudas recurrentes para el ecosistema: de dónde probablemente salió “drop”, cómo difieren los estilos cognitivos de los coarquitectos y el origen musical detrás del dominio. En un mercado hambriento de narrativas, estos detalles se convierten en activos culturales de larga duración.




