El mercado brasileño de bienes raíces tokenizados ha crecido en los últimos años, pero sigue operando en una zona gris legal sin un marco regulatorio definido, según Valor. El reporte indica que muchos modelos dependen de interpretaciones legales creativas y atajos, en lugar de una propiedad directa vía token.
Deloitte estima que el valor global del real estate tokenizado llegará a $4 billones para 2035, desde $300,000 millones en 2024. En Brasil, el piloto del Drex del Banco Central incluye un caso de uso donde se tokenizan tanto los títulos de propiedad como la moneda para habilitar entrega contra pago (DvP), reduciendo intermediarios, sujeto a respaldo regulatorio. Entre los participantes figuran Banco do Brasil, Caixa, la red Elo, consorcios de cooperativas y el operador registral ONR, y señalaron que simularon una compraventa financiada por bancos distintos.
Abogados citados por Valor sostienen que tener el token no equivale a ser dueño del inmueble, ya que las reglas de registro aún exigen que la titularidad se transcriba en el registro local, normalmente vía notaría. Con Cofeci creando en diciembre de 2024 un grupo de trabajo sobre blockchain y con empresas usando esquemas como multipropiedad y plataformas amparadas por la Resolución 88 de la CVM, el foco ahora es si el despliegue del Drex y la integración registral aportan la certeza jurídica necesaria para escalar.
Fuente: Valor International.
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