Puntos clave de la noticia
- Siete asociaciones financieras chinas clasifican a los RWA como modelos de negocio «riesgosos» y prohibidos.
- La nueva normativa agrupa la tokenización con las stablecoins y la minería de criptomonedas bajo un veto total.
- Reguladores priorizan el control financiero sobre los beneficios tecnológicos, eliminando cualquier posibilidad de pruebas piloto.
El lunes, el panorama regulatorio en Asia dio un giro de 360 grados. Siete de las asociaciones financieras más influyentes del continente emitieron un comunicado en conjunto, poniendo fin a cualquier ambigüedad: la tokenización de activos del mundo real en China ya no es considerada una innovación tecnológica en espera de claridad, sino una actividad financiera ilícita.
Entre los firmantes destacan la Asociación Bancaria de China y la Asociación de Valores de China, que ahora catalogan a los RWA dentro de la misma categoría de riesgo que las stablecoins y la minería de activos digitales.

Riesgos financieros por encima de la innovación tecnológica
El comunicado destaca que la tokenización de activos del mundo real en China conlleva múltiples peligros, entre ellos el fraude de activos, fallos operativos y una especulación desmedida. Las autoridades dejaron claro que ninguna actividad de este tipo cuenta con la aprobación de los entes reguladores.
La acción no busca optimizar el sector a través de una supervisión gradual, más bien lo excluye por completo del marco legal, eliminando términos como «desarrollo prudencial» o «pilotos técnicos» de su vocabulario oficial.
Mientras Pekín cierra sus puertas, el contraste con Occidente se intensifica. En Estados Unidos, la implementación de la Ley GENIUS tienen como objetivo establecer un marco para stablecoins de pago, aunque expertos de la industria advierten que el debate interno podría debilitar la posición del dólar frente al avance del yuan digital.
China, por su parte, prefiere consolidar su CBDC, permitiendo incluso el pago de intereses en billeteras de yuanes digitales, mientras erradica cualquier competencia descentralizada.
En resumen, la prohibición de la tokenización de activos del mundo real en China reafirma la intención del gobierno de mantener un control absoluto sobre los flujos de capital.
El mensaje es contundente: los beneficios tecnológicos de la Web3 no superan, a ojos de Pekín, los riesgos sistémicos que estos activos representan para su soberanía financiera.



